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Poeta que no puede vivir sin el portal
Aquella mujer, tan recatada y seria
¿Quién habría pensado, que sería una fiera?
Basto una mirada, una pregunta y un cumplido
para activar la locura de la feria
y jurarle que no hay quien más la quiera
ya que no verla es igual a corazón dolido.
Aquella mujer, dama y princesa
que oculta todo en su pecho
hasta el momento preciso
de ser un volcán que no cesa
de quemar al mar su lecho
por crecer lo antes conciso.
Aquella mujer, que tras libros se esconde
y camina con pasos cortos y raudos
que tras gafas oculta sus ojazos
es preceptora del Ahora y donde
teniendo buenos recaudos
entre sus pechos, piernas y brazos.
Aquella mujer, que dice tanto
sin despegar los labios.
Tiendo mi librea a su paso
para que escuche mi canto
en versos castellanos o arabios.
Es hora de unir nuestro lazo.
¿Quién habría pensado, que sería una fiera?
Basto una mirada, una pregunta y un cumplido
para activar la locura de la feria
y jurarle que no hay quien más la quiera
ya que no verla es igual a corazón dolido.
Aquella mujer, dama y princesa
que oculta todo en su pecho
hasta el momento preciso
de ser un volcán que no cesa
de quemar al mar su lecho
por crecer lo antes conciso.
Aquella mujer, que tras libros se esconde
y camina con pasos cortos y raudos
que tras gafas oculta sus ojazos
es preceptora del Ahora y donde
teniendo buenos recaudos
entre sus pechos, piernas y brazos.
Aquella mujer, que dice tanto
sin despegar los labios.
Tiendo mi librea a su paso
para que escuche mi canto
en versos castellanos o arabios.
Es hora de unir nuestro lazo.
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