sdontleo
Poeta fiel al portal
Niña,
me he sentado aquí para ver
tus dulces ojos recostándose en el alba.
Para entretener mi vida, como en el contar
de cada estrella que escondes en tu cuerpo.
Hoy, y entre tus manos se obsesionan mis canciones,
como un dulce caminar de primavera
que ha jugado todo entre las rimas,
para escuchar tu tierna voz.
Me he sentado aquí,
para encontrar telepatías entre tú y mis pensamientos,
para acechar aquel susurro que desliza por tu cuello,
para arrancar aquel libreto, que sin ningún razonamiento
no volvió a decirme adiós.
Estás entre el silencio,
como calma inmune de las odas y los versos;
luego vuelvo hoy para encontrar tu nombre,
arrebatando cada letra, asentándole los horizontes
de una luna aguijoneada por la miel.
Niña,
estás ahí y yo te miro,
y estas tan suave, tan luz y tan callada,
mientras la mirada te recita un beso,
y este corazón te renombra entre sus últimos deseos:
“Ven conmigo,
ven y ya no cruces más aquel estanque
para entregar tus sueños”.
“Ven conmigo, escucha,
que yo soy la voz que no ha escondido el viento”.
me he sentado aquí para ver
tus dulces ojos recostándose en el alba.
Para entretener mi vida, como en el contar
de cada estrella que escondes en tu cuerpo.
Hoy, y entre tus manos se obsesionan mis canciones,
como un dulce caminar de primavera
que ha jugado todo entre las rimas,
para escuchar tu tierna voz.
Me he sentado aquí,
para encontrar telepatías entre tú y mis pensamientos,
para acechar aquel susurro que desliza por tu cuello,
para arrancar aquel libreto, que sin ningún razonamiento
no volvió a decirme adiós.
Estás entre el silencio,
como calma inmune de las odas y los versos;
luego vuelvo hoy para encontrar tu nombre,
arrebatando cada letra, asentándole los horizontes
de una luna aguijoneada por la miel.
Niña,
estás ahí y yo te miro,
y estas tan suave, tan luz y tan callada,
mientras la mirada te recita un beso,
y este corazón te renombra entre sus últimos deseos:
“Ven conmigo,
ven y ya no cruces más aquel estanque
para entregar tus sueños”.
“Ven conmigo, escucha,
que yo soy la voz que no ha escondido el viento”.
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