Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
era la luz de aquella media tarde
que celosa de la luz de tu mirada se escondió
cual tímida aprendiz
entre la persiana y la ventana
husmeaba extraviada en el delirio
de su propia ingenuidad
y nos miraba
y ardía de celos
de la oscuridad que nos rodeaba
era el viento de ésa habitación
mi aliento crispándote los poros
y el aroma a manzanilla que aún respiro
después de mí de ti y de todo
el tuyo sacudiéndome del cuerpo el alma
que miraba desde el cielo raso con ventaja
como le inventábamos al amor el sexo
y yo a ti lucero como religión de mis desvelos
eras tú mi cielo y la tormenta de tu pelo crespo
bañándote los hombros
era yo y mi mirada y nada más sobre tu cuerpo
éramos nosotros haciéndonos el universo.
Due® 2.5.10
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