Éramos…

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal

era la luz de aquella media tarde
que celosa de la luz de tu mirada se escondió
cual tímida aprendiz
entre la persiana y la ventana
husmeaba extraviada en el delirio
de su propia ingenuidad
y nos miraba
y ardía de celos
de la oscuridad que nos rodeaba

era el viento de ésa habitación
mi aliento crispándote los poros
y el aroma a manzanilla que aún respiro
después de mí de ti y de todo
el tuyo sacudiéndome del cuerpo el alma
que miraba desde el cielo raso con ventaja
como le inventábamos al amor el sexo
y yo a ti lucero como religión de mis desvelos

eras tú mi cielo y la tormenta de tu pelo crespo
bañándote los hombros
era yo y mi mirada y nada más sobre tu cuerpo
éramos nosotros haciéndonos el universo.


Due® 2.5.10



 
Última edición:

era la luz de aquella media tarde
que celosa de la luz de tu mirada se escondió
cual tímida aprendiz
entre la persiana y la ventana
-lo sé amor-
husmeaba extraviada en el delirio
de su propia ingenuidad
y nos miraba
y ardía de celos
de la oscuridad que nos rodeaba

era el viento de ésa habitación
-no lo dudes-
mi aliento crispándote los poros
y el aroma a manzanilla que aún respiro
-después de mí…de ti y de todo-
el tuyo sacudiéndome del cuerpo el alma
que miraba desde el cielo raso con ventaja
como le inventábamos al amor el sexo
y yo a ti lucero como religión de mis desvelos

eras tú mi cielo y la tormenta de tu pelo crespo
bañándote los hombros
…era yo y mi mirada y nada más sobre tu cuerpo
éramos nosotros haciéndonos el universo.


Due® 2.5.10



Dame el dato para sentir así. Saludos cordiales, estrellas y un abrazo para ti Francisco.
 

era la luz de aquella media tarde
que celosa de la luz de tu mirada se escondió
cual tímida aprendiz
entre la persiana y la ventana
-lo sé amor-
husmeaba extraviada en el delirio
de su propia ingenuidad
y nos miraba
y ardía de celos
de la oscuridad que nos rodeaba

era el viento de ésa habitación
-no lo dudes-
mi aliento crispándote los poros
y el aroma a manzanilla que aún respiro
-después de mí…de ti y de todo-
el tuyo sacudiéndome del cuerpo el alma
que miraba desde el cielo raso con ventaja
como le inventábamos al amor el sexo
y yo a ti lucero como religión de mis desvelos

eras tú mi cielo y la tormenta de tu pelo crespo
bañándote los hombros
…era yo y mi mirada y nada más sobre tu cuerpo
éramos nosotros haciéndonos el universo.


Due® 2.5.10



bello poema,
Un abrazo y estrellas
Rosario
 
Romance, profunda y elocuente armonía en los versos. Un cierre genial, de acuerdo a como nos tienes acostumbrados.
Besos Chato y todas las estrellas del cielo,:::hug:::
 

era la luz de aquella media tarde
que celosa de la luz de tu mirada se escondió
cual tímida aprendiz
entre la persiana y la ventana
-lo sé amor-
husmeaba extraviada en el delirio
de su propia ingenuidad
y nos miraba
y ardía de celos
de la oscuridad que nos rodeaba

era el viento de ésa habitación
-no lo dudes-
mi aliento crispándote los poros
y el aroma a manzanilla que aún respiro
-después de mí…de ti y de todo-
el tuyo sacudiéndome del cuerpo el alma
que miraba desde el cielo raso con ventaja
como le inventábamos al amor el sexo
y yo a ti lucero como religión de mis desvelos

eras tú mi cielo y la tormenta de tu pelo crespo
bañándote los hombros
…era yo y mi mirada y nada más sobre tu cuerpo
éramos nosotros haciéndonos el universo.


Due® 2.5.10


Hola Francisco, sensual, tierno, lleno de magia, el universo entero conjugado en tus versos. saludos y estrellas
¡SONRIE!
 
Aquellos momentos que quedan ataviados en la incertidumbre de la luz, a mitad de la tarde, con el sol o sin el día, son los más hermosos, los que regresan siempre a la poesía.

Un hermoso poema Francisco, gran gusto leerte :)
 

era la luz de aquella media tarde
que celosa de la luz de tu mirada se escondió
cual tímida aprendiz
entre la persiana y la ventana
-lo sé amor-
husmeaba extraviada en el delirio
de su propia ingenuidad
y nos miraba
y ardía de celos
de la oscuridad que nos rodeaba

era el viento de ésa habitación
-no lo dudes-
mi aliento crispándote los poros
y el aroma a manzanilla que aún respiro
-después de mí…de ti y de todo-
el tuyo sacudiéndome del cuerpo el alma
que miraba desde el cielo raso con ventaja
como le inventábamos al amor el sexo
y yo a ti lucero como religión de mis desvelos

eras tú mi cielo y la tormenta de tu pelo crespo
bañándote los hombros
…era yo y mi mirada y nada más sobre tu cuerpo
éramos nosotros haciéndonos el universo.


Due® 2.5.10


menuda manera de sentir amigo
me encantó
mis estrellas para ti
un fuerte abrazo con mis alas abiertas
bexaxos guapo
 
Que hermosos sentimientos has plasmado, recordando ese bello momento en donde dejaron
de ser dos para convertirse en uno en la inmensidad del universo.
Un placer recorrer tus bellos versos llenos de romance.
Abrazos y estrellas desde mi bella tierra.
 

era la luz de aquella media tarde
que celosa de la luz de tu mirada se escondió
cual tímida aprendiz
entre la persiana y la ventana
-lo sé amor-
husmeaba extraviada en el delirio
de su propia ingenuidad
y nos miraba
y ardía de celos
de la oscuridad que nos rodeaba

era el viento de ésa habitación
-no lo dudes-
mi aliento crispándote los poros
y el aroma a manzanilla que aún respiro
-después de mí…de ti y de todo-
el tuyo sacudiéndome del cuerpo el alma
que miraba desde el cielo raso con ventaja
como le inventábamos al amor el sexo
y yo a ti lucero como religión de mis desvelos

eras tú mi cielo y la tormenta de tu pelo crespo
bañándote los hombros
…era yo y mi mirada y nada más sobre tu cuerpo
éramos nosotros haciéndonos el universo.


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Mis felicitaciones Francisco, ha sido un verdadero placer, contemplar una vez más la maestría con que escribe. Un abrazo
 
Me encanta como describes tu sentir en cada verso poeta . Estrellas y un beso .


era la luz de aquella media tarde
que celosa de la luz de tu mirada se escondió
cual tímida aprendiz
entre la persiana y la ventana
-lo sé amor-
husmeaba extraviada en el delirio
de su propia ingenuidad
y nos miraba
y ardía de celos
de la oscuridad que nos rodeaba

era el viento de ésa habitación
-no lo dudes-
mi aliento crispándote los poros
y el aroma a manzanilla que aún respiro
-después de mí…de ti y de todo-
el tuyo sacudiéndome del cuerpo el alma
que miraba desde el cielo raso con ventaja
como le inventábamos al amor el sexo
y yo a ti lucero como religión de mis desvelos

eras tú mi cielo y la tormenta de tu pelo crespo
bañándote los hombros
…era yo y mi mirada y nada más sobre tu cuerpo
éramos nosotros haciéndonos el universo.


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...Sin duda mágicos momentos. Bello, querido amigo.
Un abrazo de los que hacen sonar los huesitos, jeje.
 
Saludos Francisco Lechuga Mejía.

Bello si poema, con ese sello de intensa suavidad que UD sabe imprimirle, con ese inmenso deseo de decir y demostrar el amor que fluye por cada uno de sus poros. Con una elegante y dulce dualidad que nos propone un fantástico escenario. Saludos Don Francisco. Éramos... muy intenso y vivido recuerdo.
 
Frank que poema tan romantico y con ese sello unico el tuyo. Muy grato leerte te envio aplausos , abrazos y estrellas, pra que mas cierto jejeje.
 
Maravillosa descripción del momento, del instante irrepetible, como colgado del tiempo.
Un placer, como siempre Francisco.

Un abrazo,
Diego.
 

Hola Francisco:

Hacía rato que no pasaba por mi ración de melancolía
pura, que sólo me dejan tus letras, como nadie más.
Un verdadero gusto navegar por el mar de tus versos.

Saludos cordiales.
Angel.
El Armador de Sonetos.
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era la luz de aquella media tarde
que celosa de la luz de tu mirada se escondió
cual tímida aprendiz
entre la persiana y la ventana
-lo sé amor-
husmeaba extraviada en el delirio
de su propia ingenuidad
y nos miraba
y ardía de celos
de la oscuridad que nos rodeaba

era el viento de ésa habitación
-no lo dudes-
mi aliento crispándote los poros
y el aroma a manzanilla que aún respiro
-después de mí…de ti y de todo-
el tuyo sacudiéndome del cuerpo el alma
que miraba desde el cielo raso con ventaja
como le inventábamos al amor el sexo
y yo a ti lucero como religión de mis desvelos

eras tú mi cielo y la tormenta de tu pelo crespo
bañándote los hombros
…era yo y mi mirada y nada más sobre tu cuerpo
éramos nosotros haciéndonos el universo.


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fco, facinante, ese eramos, te quedo de diez, un abrazo y un saludo
 

era la luz de aquella media tarde
que celosa de la luz de tu mirada se escondió
cual tímida aprendiz
entre la persiana y la ventana
-lo sé amor-
husmeaba extraviada en el delirio
de su propia ingenuidad
y nos miraba
y ardía de celos
de la oscuridad que nos rodeaba

era el viento de ésa habitación
-no lo dudes-
mi aliento crispándote los poros
y el aroma a manzanilla que aún respiro
-después de mí…de ti y de todo-
el tuyo sacudiéndome del cuerpo el alma
que miraba desde el cielo raso con ventaja
como le inventábamos al amor el sexo
y yo a ti lucero como religión de mis desvelos

eras tú mi cielo y la tormenta de tu pelo crespo
bañándote los hombros
…era yo y mi mirada y nada más sobre tu cuerpo
éramos nosotros haciéndonos el universo.


Due® 2.5.10






Qué lujo poder leerte, gracias por compartir tu talento con nosotros.
Abrazos.
 

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