HUMBERTO SANTIAGO
Poeta recién llegado
Oh mi dulce amor eterno
que en el ocaso de mi vida llegas,
entrando cual primavera en invierno
y dandole colorido a mis mañanas.
No solo regastes con impetu mis dias
sino le diste sobriedad a mi camino,
para mayor colmastes mi destino
y mecistes mi ansiedad cual niño.
Ahora en el fulgor de la tarde
en mi ventana con anhelo te espero,
y pienso que la brisa del otoño vendra
a recojer las hojas de tu piel dormida.
Por eso amor,
tu que nacistes con la promesa del ayer,
en mi presente te llevo cual ceñido clamor
y quisiera morir alli, con tu mano a mi lado, mujer.
que en el ocaso de mi vida llegas,
entrando cual primavera en invierno
y dandole colorido a mis mañanas.
No solo regastes con impetu mis dias
sino le diste sobriedad a mi camino,
para mayor colmastes mi destino
y mecistes mi ansiedad cual niño.
Ahora en el fulgor de la tarde
en mi ventana con anhelo te espero,
y pienso que la brisa del otoño vendra
a recojer las hojas de tu piel dormida.
Por eso amor,
tu que nacistes con la promesa del ayer,
en mi presente te llevo cual ceñido clamor
y quisiera morir alli, con tu mano a mi lado, mujer.
Última edición:
::