sdontleo
Poeta fiel al portal
“Juramento vivo, sólo eso soy.”
Y si mis porqués fueran contigo,
cerraría los ojos con tanto y más temor…
Niña, es mi mayor pecado:
“Prometer con mis palabras,
y entregarme a la acción.”
Me encontrarás anomalías,
pero ni tu cuerpo, ni tus manos rosas,
y ni tu más tierna sonrisa,
podrán sacar de mi al iluso niño
que jugando está a la libertad.
La comisión de mi lapso gira,
y se vuelve a mi dolor de no haberte tenido;
mas no puedo ya soltarme,
y me duele el corazón…
Te lo diré en toda mi vida, Niña,
que estoy buscándome el morir,
para poder sentirme viento;
buscando tanto amanecer,
para poder soñar despierto;
y buscando tanto algún querer (como el tuyo),
para desentrañar viejos recuerdos;
mas entre tú y yo, y nuestras vidas,
sólo existen los silencios.
Y te encuentro y no te llamo,
y te llamo y ya no estás…
(El culpable de lo dicho, es mi triste corazón)
Aquel día en el que te hallé entre mi entorno,
te quise conocer como un huérfano a su hogar.
Llegó hasta mí tu tierno nombre,
que juré de mi respiro nunca y nunca desyugar.
Puedo haberte conocido con tan sólo ver tus ojos,
como a las anomalías que de mí no entenderás.
Cúlpame de no haberte llamado,
pero también cúlpame mi juego a libertad:
“Me he atado a un parnaso con la finalidad
de ser sencillo, de enseñar a comprender,
de vivir como un armiño y entregar las huellas al país.”
De que me sirve, si no me puedo ya librar,
si ante tanta alegoría, sólo una es mi verdad:
La de haber nacido para idealizar tus besos,
para enarbolar tus sueños y verte sonreír,
para escuchar tu voz durmiendo entre los vientos,
para estar contigo, mas nunca verte en mí…”
Si es que ahora estás entre este pliego
de verdades y de amor,
llévalo contigo, como a la más dulce canción,
que de todos estos años, es de mi alma confesión.
Ahora que ya lo entiendes casi todo
del breve porqué de un juramento,
y de mi vida tan sencilla, y de mi voz y mis palabras
que cumplen mucho con haberte visto;
escucha tú, que dices ser extraña,
de todo lo que yo te he dicho,
ahora podrás decirme:
¿Quién soy yo?...
Y si mis porqués fueran contigo,
cerraría los ojos con tanto y más temor…
Niña, es mi mayor pecado:
“Prometer con mis palabras,
y entregarme a la acción.”
Me encontrarás anomalías,
pero ni tu cuerpo, ni tus manos rosas,
y ni tu más tierna sonrisa,
podrán sacar de mi al iluso niño
que jugando está a la libertad.
La comisión de mi lapso gira,
y se vuelve a mi dolor de no haberte tenido;
mas no puedo ya soltarme,
y me duele el corazón…
Te lo diré en toda mi vida, Niña,
que estoy buscándome el morir,
para poder sentirme viento;
buscando tanto amanecer,
para poder soñar despierto;
y buscando tanto algún querer (como el tuyo),
para desentrañar viejos recuerdos;
mas entre tú y yo, y nuestras vidas,
sólo existen los silencios.
Y te encuentro y no te llamo,
y te llamo y ya no estás…
(El culpable de lo dicho, es mi triste corazón)
Aquel día en el que te hallé entre mi entorno,
te quise conocer como un huérfano a su hogar.
Llegó hasta mí tu tierno nombre,
que juré de mi respiro nunca y nunca desyugar.
Puedo haberte conocido con tan sólo ver tus ojos,
como a las anomalías que de mí no entenderás.
Cúlpame de no haberte llamado,
pero también cúlpame mi juego a libertad:
“Me he atado a un parnaso con la finalidad
de ser sencillo, de enseñar a comprender,
de vivir como un armiño y entregar las huellas al país.”
De que me sirve, si no me puedo ya librar,
si ante tanta alegoría, sólo una es mi verdad:
La de haber nacido para idealizar tus besos,
para enarbolar tus sueños y verte sonreír,
para escuchar tu voz durmiendo entre los vientos,
para estar contigo, mas nunca verte en mí…”
Si es que ahora estás entre este pliego
de verdades y de amor,
llévalo contigo, como a la más dulce canción,
que de todos estos años, es de mi alma confesión.
Ahora que ya lo entiendes casi todo
del breve porqué de un juramento,
y de mi vida tan sencilla, y de mi voz y mis palabras
que cumplen mucho con haberte visto;
escucha tú, que dices ser extraña,
de todo lo que yo te he dicho,
ahora podrás decirme:
¿Quién soy yo?...
“La sombra que se esconde”
P. D.: Aguardo tu señal, en cualquier lugar…
Si esto no se entiende hoy y aquí, permanecerá como un misterio irresoluto más.
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