Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Hay caminos en
el fondo de los lagos
donde se llega ahogado,
la respiración se escucha
como el pisar
las hojas secas,
el agua es tan
densa que la boca
no puede emitir
sonido alguno.
Doy la vuelta y
me dirijo donde
nadan peces
monstruosos,
allí la luz del sol
no llega y el frío
del cuerpo no
permite adaptarse
a la vida de
las profundidades,
difícil de seguir
en ellas sin
un guía confiable.
La superficie
en noches de tormenta
se vuelve fría y opaca,
es un mundo de
visiones fantásticas
en el que
me sumerjo
cruzando un
denso pantano
de aguas pútridas.
el fondo de los lagos
donde se llega ahogado,
la respiración se escucha
como el pisar
las hojas secas,
el agua es tan
densa que la boca
no puede emitir
sonido alguno.
Doy la vuelta y
me dirijo donde
nadan peces
monstruosos,
allí la luz del sol
no llega y el frío
del cuerpo no
permite adaptarse
a la vida de
las profundidades,
difícil de seguir
en ellas sin
un guía confiable.
La superficie
en noches de tormenta
se vuelve fría y opaca,
es un mundo de
visiones fantásticas
en el que
me sumerjo
cruzando un
denso pantano
de aguas pútridas.
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