Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
SORAYA
Soraya abandonó
el tibio vientre de su madre
para quedar en los brazos
de quien dicen
habrá de cuidarla, mejor que ella...
Recibió una tierna mirada
y una dulce sonrisa:
las más sinceras
las más valiosas;
separadas quedaron madre e hija
ya no habrá cordón umbilical
que las una,
el filtro de la vida
las llevará por diferente ruta.
Ella la quiere;
pero sabe que no puede tenerla
y se conforma;
me muestra su fotografía,
el rostro se le ilumina...
duerme bajo un puente;
pero piensa en Soraya
cada dia.
Soraya, qué bello nombre
le escogiste,
le digo yo,
y ella me responde
al menos le dejo algo mio...
Será tan bella
como lo es su madre,
ojalá no tan débil,
y las drogas y las malas compañías
no la arranquen un día
del tesoro más grande
que a una mujer
le puede dar la vida.
ISABEL
Soraya abandonó
el tibio vientre de su madre
para quedar en los brazos
de quien dicen
habrá de cuidarla, mejor que ella...
Recibió una tierna mirada
y una dulce sonrisa:
las más sinceras
las más valiosas;
separadas quedaron madre e hija
ya no habrá cordón umbilical
que las una,
el filtro de la vida
las llevará por diferente ruta.
Ella la quiere;
pero sabe que no puede tenerla
y se conforma;
me muestra su fotografía,
el rostro se le ilumina...
duerme bajo un puente;
pero piensa en Soraya
cada dia.
Soraya, qué bello nombre
le escogiste,
le digo yo,
y ella me responde
al menos le dejo algo mio...
Será tan bella
como lo es su madre,
ojalá no tan débil,
y las drogas y las malas compañías
no la arranquen un día
del tesoro más grande
que a una mujer
le puede dar la vida.
ISABEL
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