mujerbonita
Poeta que no puede vivir sin el portal
Corre pequeño río...
Te dejo en libertad
pequeño río,
suelto de las manos, tus aguas caudalosas
y miro como bajas por la montaña.
Regresas a tu cauce,
donde mis laderas acosaron tus planicies
hasta convertirlas en gemidos.
Las piedras extraídas sin permiso
de tus cuencas, no soportan el calor
del frasco donde duermen;
son liberadas y arrojadas
nuevamente a tus profundidades.
Oh, amado río,
cuántas veces reposé en
tus pasionales aguas, hasta
beberlas y contaminarlas
con los poros de mi piel.
Corre, corre libre,
no te detengas; goza sin mis cadenas,
porque hoy te amo más
que cuando eras mío...
Por fin, te libero de mi...
sacudo la última gota de tus líquidos,
buscarás el mar, que soy yo
y quedarás suspendido entre
mis manos de arena.
Te dejo en libertad
pequeño río,
suelto de las manos, tus aguas caudalosas
y miro como bajas por la montaña.
Regresas a tu cauce,
donde mis laderas acosaron tus planicies
hasta convertirlas en gemidos.
Las piedras extraídas sin permiso
de tus cuencas, no soportan el calor
del frasco donde duermen;
son liberadas y arrojadas
nuevamente a tus profundidades.
Oh, amado río,
cuántas veces reposé en
tus pasionales aguas, hasta
beberlas y contaminarlas
con los poros de mi piel.
Corre, corre libre,
no te detengas; goza sin mis cadenas,
porque hoy te amo más
que cuando eras mío...
Por fin, te libero de mi...
sacudo la última gota de tus líquidos,
buscarás el mar, que soy yo
y quedarás suspendido entre
mis manos de arena.
Última edición: