Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
SEGMENTO EPISTOLAR
III-XII-MMIX
Andrés Amendizábal.
(sangría)No sé si fueron sus manos o esos rizos definidamente largos los que me dejaron en un estado de inconsciencia total. Me enteré al tercer día de no mirarle, que, tanto era lo que no le había dicho y mucho más sobre lo que anhelaba enterarme de usted, que me hallaba fuera de mí y enteramente desasociado de cualquier realidad fluctuante –algo nada novedoso tomando en cuenta que suelo ser distraído, pero, en esta ocasión, con el objetivo de sus ojos avellanados-, pensando, sin siquiera racionalizar, sobre usted. Habrá de enterarse que postergué mis actividades cotidianas tomando el espacio necesario para fruncir los párpados y mirarle a través de las paredes cósmicas de la mente. Eccola, qui sta pensando, come me, credo. También como causa de mi delirante apoplejía afectiva, lo realizaron sus palabras la vez última que nos vimos, la boca henchida de un color humectante así como su figura estoica.
(sangría)Me querría muy a pesar de todo. – dijo con cierta picardía en sus expresiones corporales.
(sangría)Fue entonces que hoy -siendo específico- por la tarde, volví del sopor que me atañía somnolientamente, y quedé perdidamente enamorado frente a usted. Es claro que traté de no ser axiomático en mi comportamiento, de hecho quise actuar lo más sobrio posible, pero irremediablemente me torné cursi y reservadamente efusivo. Tomó mi brazo y se sostuvo de él, platicando de ese modo y haciendo una caminata; hablábamos de trivialidades: intercambio de gustos musicales, el comportamiento de algunas personas, los procesos de elección.
(sangría)Nos acompañamos durante algunas horas, hasta que cada quien supuso en cumplir sus distintas obligaciones profesionales. Tardamos de un modo prerromántico aletargando la despedida, hasta que dejó sus labios muy cerca de los míos. No quise marcharme, así como dejarla partir, sin embargo somos demasiado responsables en nuestras acciones.
(sangría)Lo amo troppo, oggi ha assicurato che l'emozione. Así que, mientras atendía los oficios de este día, no dejaba de pensar en usted. Mañana le veré de nuevo, mañana le diré de nuevo que le quiero, mañana seré aún más cursi…
(sangría)
Hoy, no me percataré de si duermo bien o de las cosas que realice; estaré divagando por el subconsciente donde usted se aloja con un fervor tal que no deseo volver en sí.
Arriverderci.
Il tuo amante eterna.
III-XII-MMIX
Andrés Amendizábal.
(sangría)No sé si fueron sus manos o esos rizos definidamente largos los que me dejaron en un estado de inconsciencia total. Me enteré al tercer día de no mirarle, que, tanto era lo que no le había dicho y mucho más sobre lo que anhelaba enterarme de usted, que me hallaba fuera de mí y enteramente desasociado de cualquier realidad fluctuante –algo nada novedoso tomando en cuenta que suelo ser distraído, pero, en esta ocasión, con el objetivo de sus ojos avellanados-, pensando, sin siquiera racionalizar, sobre usted. Habrá de enterarse que postergué mis actividades cotidianas tomando el espacio necesario para fruncir los párpados y mirarle a través de las paredes cósmicas de la mente. Eccola, qui sta pensando, come me, credo. También como causa de mi delirante apoplejía afectiva, lo realizaron sus palabras la vez última que nos vimos, la boca henchida de un color humectante así como su figura estoica.
(sangría)Me querría muy a pesar de todo. – dijo con cierta picardía en sus expresiones corporales.
(sangría)Fue entonces que hoy -siendo específico- por la tarde, volví del sopor que me atañía somnolientamente, y quedé perdidamente enamorado frente a usted. Es claro que traté de no ser axiomático en mi comportamiento, de hecho quise actuar lo más sobrio posible, pero irremediablemente me torné cursi y reservadamente efusivo. Tomó mi brazo y se sostuvo de él, platicando de ese modo y haciendo una caminata; hablábamos de trivialidades: intercambio de gustos musicales, el comportamiento de algunas personas, los procesos de elección.
(sangría)Nos acompañamos durante algunas horas, hasta que cada quien supuso en cumplir sus distintas obligaciones profesionales. Tardamos de un modo prerromántico aletargando la despedida, hasta que dejó sus labios muy cerca de los míos. No quise marcharme, así como dejarla partir, sin embargo somos demasiado responsables en nuestras acciones.
(sangría)Lo amo troppo, oggi ha assicurato che l'emozione. Así que, mientras atendía los oficios de este día, no dejaba de pensar en usted. Mañana le veré de nuevo, mañana le diré de nuevo que le quiero, mañana seré aún más cursi…
(sangría)
Hoy, no me percataré de si duermo bien o de las cosas que realice; estaré divagando por el subconsciente donde usted se aloja con un fervor tal que no deseo volver en sí.
Arriverderci.
Il tuo amante eterna.
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:: jejeje
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