Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Elaboré en mi mente
las líneas de su rostro,
su voz que
no puedo olvidar,
recordé sus nítidos rasgos,
radiqué en mi mente
la carne y el espíritu.
Con sigilo entro y
miro la cara
de mi tormento,
y viene a mí,
de manera limpia,
el como cruzar juntos
el camino hacia el duelo...
duelo que no termina.
Su cuerpo aún intacto,
¡Ay, su sonrisa reservada!
¡Ay sus palabras!,
solamente sé que
para no morir
necesito verla...
verla de nuevo.
Bajo la sombra de la noche
rostros hostiles
de formas grotescas,
bocas terribles de
dientes filudos me devoran,
animal transfundido
en una agonía fluyente.
No más tormentos ,
que alguien me explique
quienes son esos
demonios que me rodean
y esos pavores significando
mis perturbaciones.
Recogeré sus cenizas
con pasión y
sé que de nuevo
tomarán la forma.
las líneas de su rostro,
su voz que
no puedo olvidar,
recordé sus nítidos rasgos,
radiqué en mi mente
la carne y el espíritu.
Con sigilo entro y
miro la cara
de mi tormento,
y viene a mí,
de manera limpia,
el como cruzar juntos
el camino hacia el duelo...
duelo que no termina.
Su cuerpo aún intacto,
¡Ay, su sonrisa reservada!
¡Ay sus palabras!,
solamente sé que
para no morir
necesito verla...
verla de nuevo.
Bajo la sombra de la noche
rostros hostiles
de formas grotescas,
bocas terribles de
dientes filudos me devoran,
animal transfundido
en una agonía fluyente.
No más tormentos ,
que alguien me explique
quienes son esos
demonios que me rodean
y esos pavores significando
mis perturbaciones.
Recogeré sus cenizas
con pasión y
sé que de nuevo
tomarán la forma.
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