Es curioso ver lo mismo, y apreciarlo de distinta forma. Observar varios o dos, un solo punto y concebir una idea o ideas distintas. Ver nubes en el cielo o figuras de animales o de cosas, en una calle: subir la bajada o bajar la subida. El clásico ejemplo del vaso: o verlo medio vacío o medio lleno.
Donde yo veo capullos tú ves espinas. Donde noto oportunidad tú notas un evadir. Donde descubro una mirada tú la entierras. Si te envió mensajes no los lees, o peor aún no los contestas. Cuando te ojeo es cuando escribo y tú decides sólo caminar sin derramar una mirada.
Yo espero con los regazos de mis ojos. Regazos impacientes, anhelantes y sumisos. Sumisos a tu presencia, igual que yo: sumiso a tu mirada, a tus rizos y a tu rostro. Parezco un esclavo y lo acepto, he tratado de escapar pero no puedo. Me agrada ser esclavo, ser tu esclavo.
He sido tiranizado y nadie me puede librar, me encuentro encadenado, aprisionado y sometido de algo insalvable: tú.
Pero donde yo soy preso, recluso y convicto también soy estorbo, soy molestia y soy nada. Soy un ambulante, un vagabundo y un limosnero que espera de tus miradas para recibir sus migajas.
Si veo amor, quizás tú odio o perdón. Si son tus sobras, son mis migajas. Si son tus ojos, son mis anhelos. Si son tus labios, son mis verdugos. Si son tus rizos, son mis senderos. Si es tu rostro, es mi vida.
Ver lo mismo no es entender lo mismo.
Donde yo veo capullos tú ves espinas. Donde noto oportunidad tú notas un evadir. Donde descubro una mirada tú la entierras. Si te envió mensajes no los lees, o peor aún no los contestas. Cuando te ojeo es cuando escribo y tú decides sólo caminar sin derramar una mirada.
Yo espero con los regazos de mis ojos. Regazos impacientes, anhelantes y sumisos. Sumisos a tu presencia, igual que yo: sumiso a tu mirada, a tus rizos y a tu rostro. Parezco un esclavo y lo acepto, he tratado de escapar pero no puedo. Me agrada ser esclavo, ser tu esclavo.
He sido tiranizado y nadie me puede librar, me encuentro encadenado, aprisionado y sometido de algo insalvable: tú.
Pero donde yo soy preso, recluso y convicto también soy estorbo, soy molestia y soy nada. Soy un ambulante, un vagabundo y un limosnero que espera de tus miradas para recibir sus migajas.
Si veo amor, quizás tú odio o perdón. Si son tus sobras, son mis migajas. Si son tus ojos, son mis anhelos. Si son tus labios, son mis verdugos. Si son tus rizos, son mis senderos. Si es tu rostro, es mi vida.
Ver lo mismo no es entender lo mismo.
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