Brisa de Abril
Poeta recién llegado
Ángeles de alas negras
Se apoderan de la espesura de la noche,
arrastrando con ellos pesadas cadenas,
van emitiendo sonidos quejumbrosos,
vagan sin rumbo, son almas en pena.
Penitentes habitando en tinieblas
o que han muerto de trágicas formas,
no pertenecen a este mundo ni al otro,
sólo deambulan perdidos en las sombras.
Lóbregos lamentos se desprenden
en vocablos de ultratumba espeluznantes,
suplicantes hipados de agonía,
dan origen al cenáculo de los muertos errantes.
Ufanos fantasmas tenebrosos,
habitan de igual forma en las tinieblas,
perturbando el entorno de los vivos,
escabullidos en el miedo que nos tiembla.
Infunden terror, nos dan escalofrío,
nadie de verlos o sentirlos se alegra,
dignos postulantes de nuestra compasión,
son estos ángeles foscos de alas negras.
Batallas campales de esqueletos,
ejecutadas en un espacio irresoluto,
de seres sepulcrales habitando en el averno,
que no encuentran paz ni descanso en ningún minuto.
Son estos gélidos inquilinos intangibles,
prueba de que hay vida más allá de la muerte,
morando equivocadamente entre los vivos,
o existe una dimensión desconocida realmente.
Sin formas definidas ni rostros,
los fantasmas transitan libremente,
son reales, imaginarios, o tal vez producto,
del incalculable poder de nuestra mente.
La incógnita planteada aquí la dejo,
para ser analizada por unos y por otros
sabiendo que hablar del tema es complejo,
pudiendo ser un muerto entre los vivos,
el que ahora esté versando con vosotros.
Brisa de Abril