Pilaresther
Poeta adicto al portal
Los rostros se me dispersaban,
pasaban muy de prisa las avenidas.
Los ómnibus apenas me dejaron la opción de buscarlo,
iban a oscuras.
A la orilla del mar
no lo intenté
había frío,
era improbable.
Entre los árboles no tuve amparo
ni palabra soluble para llamarlo.
Nada más inoportuno que escribir este poema,
hoy que he vuelto nuevamente a casa
con la costumbre intacta de presentirlo.
pasaban muy de prisa las avenidas.
Los ómnibus apenas me dejaron la opción de buscarlo,
iban a oscuras.
A la orilla del mar
no lo intenté
había frío,
era improbable.
Entre los árboles no tuve amparo
ni palabra soluble para llamarlo.
Nada más inoportuno que escribir este poema,
hoy que he vuelto nuevamente a casa
con la costumbre intacta de presentirlo.
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