ivoralgor
Poeta fiel al portal
Soy tan inverosímil cuando lio con los rizos de tu recuerdo. He vaciado los cajones del alma para encontrarte en un frasco entreabierto y dolido. Las telas refinadas de las letras acuñadas en las paredes caen en vilo noctámbulo. Nadie ríe en las copas del gran ciprés llorón que anida sus ramas a las orillas del colchón. Vacilé al despertar y encontrarte desangrada en los lienzos de papel blanco y negro. Soy tan predecible cuando te escribo para no dejarte morir en el olvido. Las manos desgarran la voz que se filtra en esa flor marchita que baila muda y sorda. Nada sobreviene. El agua, con sabor arenoso, sigue un curso distante de tu sexo frondoso. El sublingual deseo se vierte en el sepia de tu pubis enmarcado con holanes canelas. Caótico tiempo de premura distorsionada. Casi lloro. El día más caluroso fue un día de mayo cuando por la noche morí en tus adentros, en tus manos, en tu boca, en tus gemidos. Hoy lo más cálido es tu recuerdo cuando muere en el vino tinto que resbala de una espalda agitada por mis dedos. Soy tan engreído cuando duermo junto a ti y tú estás físicamente con otro. El proceder de mi delirio no conoce zozobra ni perdón celestial. Puedo asegurarte que muero cada vez que no te pienso y el delirio se frena cuando desnuda te sueño. Soy tan inverosímil
el silencio
el silencio me hace amarte otro día más cuando la lluvia disfraza esas lágrimas que del frasco entreabierto brotan sin cesar.
[video=youtube;44xuRrWqbdc]http://www.youtube.com/watch?v=44xuRrWqbdc&feature=related[/video]
[video=youtube;44xuRrWqbdc]http://www.youtube.com/watch?v=44xuRrWqbdc&feature=related[/video]