Aiceyomar Perez
Poeta recién llegado
Aun sueño contigo, en la complicidad del silencio. Entre la luna y mi cuerpo, hoy reclamo el juramento que me hiciste un día en las verdes enramadas donde propiciaste mi alegría. Aun te sueño todavía…
Déjame contemplar tu sonrisa que casi puedo imaginar. Déjame sentir la esperanza renacida que glorifiquen mis días. Déjame escuchar las palabras vivas que aun te sueño todavía en el romancero de mis liras. En las columnas del cristal que espera tú presencia con ansiedad. En el eco frecuente de mi corazón. En el celaje de oro que busco e imploro con pasión. Aun te sueño todavía, hoy quise hablarte y aun tus labios dormían. Empecé a soñarte, y aun te sueño todavía... ¡OH! ¡Cuán feliz fuera si tu reverenciado amor subyugara mi corazón! Sentir que aun vivo trémula en tu piel, recogiendo en cada beso tu aliento, estremeciendo mi vida y cuerpo en las poseídas luz del tiempo.
Déjame contemplar tu sonrisa que casi puedo imaginar. Déjame sentir la esperanza renacida que glorifiquen mis días. Déjame escuchar las palabras vivas que aun te sueño todavía en el romancero de mis liras. En las columnas del cristal que espera tú presencia con ansiedad. En el eco frecuente de mi corazón. En el celaje de oro que busco e imploro con pasión. Aun te sueño todavía, hoy quise hablarte y aun tus labios dormían. Empecé a soñarte, y aun te sueño todavía... ¡OH! ¡Cuán feliz fuera si tu reverenciado amor subyugara mi corazón! Sentir que aun vivo trémula en tu piel, recogiendo en cada beso tu aliento, estremeciendo mi vida y cuerpo en las poseídas luz del tiempo.
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