Angel Virgilio
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es un día de invierno, pero es un día de esos
en que las pocas hojas ya secas sin color, aun
aferradas al árbol se dejan soplar por el viento helado,
y la tristeza gris no es tristeza ni es gris, aunque no
canten los cigarros su canto de suicidio
El cielo tiene el pelo largo como un ramo de lluvia,
doblega la mirada- hembra vanidosa en misa de domingo-
voluptuosidad de picardía, timidez y sonrisa que solo
capta la sensibilidad del oleo.
Nos acercamos a la luz
buon giorno amanecido de cromática locura
que nos sitúa el uno del otro escudriñándonos el cuerpo
Como el que indaga los huesos de la tierra.
Se saborea el frescor de la sonrisa, se juega otra partida,
midiendo sobre marco la espontaneidad hermosa en su
fraseado lienzo de silabas y diptongos coloreados desde
la formal paleta de los días.
Las hojas sopladas que se niegan a caer viven su otoño
de confusión sin savia, desconocen que otras hojas
poblaran la primavera de otro brillo, en tanto
curiosamente el frio deja de ser frio en el calor de esa
sonrisa que avasalla.
De lunes a viernes se desvelan las pasiones aguerridas
que en sábados y domingos el sol cambiara para escudriñar
los nidos de las ardillas que solo se delatan en época gris.
Entonces ni tú ni yo estaremos en esa alucinación de memorias
que rigen el mapa de las imaginaciones,
no se saboreara el frescor de las palabras,
tras la próxima partida, aunque se pinte sobre el
marco la sabiduría de cualquier anécdota.
El viento sigue su acoso de invierno sobre las hojas sepia,
no logra cambiar el cristal de mi mirada que se procura
otra pincelada sobre la fragilidad del frio.
en que las pocas hojas ya secas sin color, aun
aferradas al árbol se dejan soplar por el viento helado,
y la tristeza gris no es tristeza ni es gris, aunque no
canten los cigarros su canto de suicidio
El cielo tiene el pelo largo como un ramo de lluvia,
doblega la mirada- hembra vanidosa en misa de domingo-
voluptuosidad de picardía, timidez y sonrisa que solo
capta la sensibilidad del oleo.
Nos acercamos a la luz
buon giorno amanecido de cromática locura
que nos sitúa el uno del otro escudriñándonos el cuerpo
Como el que indaga los huesos de la tierra.
Se saborea el frescor de la sonrisa, se juega otra partida,
midiendo sobre marco la espontaneidad hermosa en su
fraseado lienzo de silabas y diptongos coloreados desde
la formal paleta de los días.
Las hojas sopladas que se niegan a caer viven su otoño
de confusión sin savia, desconocen que otras hojas
poblaran la primavera de otro brillo, en tanto
curiosamente el frio deja de ser frio en el calor de esa
sonrisa que avasalla.
De lunes a viernes se desvelan las pasiones aguerridas
que en sábados y domingos el sol cambiara para escudriñar
los nidos de las ardillas que solo se delatan en época gris.
Entonces ni tú ni yo estaremos en esa alucinación de memorias
que rigen el mapa de las imaginaciones,
no se saboreara el frescor de las palabras,
tras la próxima partida, aunque se pinte sobre el
marco la sabiduría de cualquier anécdota.
El viento sigue su acoso de invierno sobre las hojas sepia,
no logra cambiar el cristal de mi mirada que se procura
otra pincelada sobre la fragilidad del frio.