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Zapatos de caminante

sercas812

Poeta fiel al portal
Me pongo los zapatos con el amor en diámetro
y los huesos,
huesos encarnados
sudando sueños viscerales
que habitan las formas
los tuétanos
los cantos
y el verbo en el fondo
sangrientamente se disloca
arando inmensos capos humanos,
calzando el advenimiento de una utopía
de árbol listo para ser cántaro.
Me pongo los zapatos de pordiosero
y escuadrones de incertezas en agosto,
caminando entre los todavías
cuando el viento sur espesa las venas
y nombra la tierra que me señala,
precisamente en el momento
en que disparo endecasílabos
aunque no puedan con el dolor y la tristeza
mis ráfagas de pájaros y abrazos.
Me levanto de mi cielo hasta la tierra
no habiendo quien contenga mis asombros,
el tamaño del trébol
los barcos y los náufragos
y el largo ejercicio de no sucumbir
a andar blasfemando locuras
porque Elí, Elí, me has abandonado,
trazo los rastros de lluvia
que caen sobre mi rostro como cabellos de mujer,
me edifico sobre la hierba
me hago como sepulcro contra el poder
y el corazón como brazos y fusiles.
soy ungüento derramado y me pongo los zapatos
para andar ocioso por las calles,
saludar a quemarropa
y vomitar cuando alguien lo necesite
mis evangelios a la luna.

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Me pongo los zapatos con el amor en diámetro
y los huesos,

huesos encarnados
sudando sueños viscerales
que habitan las formas
los tuétanos
los cantos
y el verbo en el fondo
sangrientamente se disloca
arando inmensos capos humanos,
calzando el advenimiento de una utopía

de árbol listo para ser cántaro.
Me pongo los zapatos de pordiosero
y escuadrones de incertezas en agosto,
caminando entre los todavías
cuando el viento sur espesa las venas
y nombra la tierra que me señala,
precisamente en el momento
en que disparo endecasílabos
aunque no puedan con el dolor y la tristeza
mis ráfagas de pájaros y abrazos.

Me levanto de mi cielo hasta la tierra
no habiendo quien contenga mis asombros,
el tamaño del trébol
los barcos y los náufragos
y el largo ejercicio de no sucumbir
a andar blasfemando locuras
porque Elí, Elí, me has abandonado,
trazo los rastros de lluvia
que caen sobre mi rostro como cabellos de mujer,
me edifico sobre la hierba
me hago como sepulcro contra el poder
y el corazón como brazos y fusiles.
soy ungüento derramado y me pongo los zapatos
para andar ocioso por las calles,
saludar a quemarropa
y vomitar cuando alguien lo necesite
mis evangelios a la luna.

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Aplausos a éste tu evangelio a la luna,
a este ponerte los zapatos de los transeuntes de la existencia, de buscar en el fondo de cada uno la razón, el sentimiento, el ideal o los sueños...
Ha sido maravilloso leerte.
Estrellas y repuntuación.
Abrazos.
Ana
 
Aplausos a éste tu evangelio a la luna,
a este ponerte los zapatos de los transeuntes de la existencia, de buscar en el fondo de cada uno la razón, el sentimiento, el ideal o los sueños...
Ha sido maravilloso leerte.
Estrellas y repuntuación.
Abrazos.
Ana

Estimada Ana...con tu visita a leer ha sido suficiente para mí... lo demás es excedente. No obstante, gracias por tu innecesaria generosidad. Sé feliz. Sergio.:S
 
Me pongo los zapatos con el amor en diámetro
y los huesos,
huesos encarnados
sudando sueños viscerales
que habitan las formas
los tuétanos
los cantos
y el verbo en el fondo
sangrientamente se disloca
arando inmensos capos humanos,
calzando el advenimiento de una utopía
de árbol listo para ser cántaro.
Me pongo los zapatos de pordiosero
y escuadrones de incertezas en agosto,
caminando entre los todavías
cuando el viento sur espesa las venas
y nombra la tierra que me señala,
precisamente en el momento
en que disparo endecasílabos
aunque no puedan con el dolor y la tristeza
mis ráfagas de pájaros y abrazos.
Me levanto de mi cielo hasta la tierra
no habiendo quien contenga mis asombros,
el tamaño del trébol
los barcos y los náufragos
y el largo ejercicio de no sucumbir
a andar blasfemando locuras
porque Elí, Elí, me has abandonado,
trazo los rastros de lluvia
que caen sobre mi rostro como cabellos de mujer,
me edifico sobre la hierba
me hago como sepulcro contra el poder
y el corazón como brazos y fusiles.
soy ungüento derramado y me pongo los zapatos
para andar ocioso por las calles,
saludar a quemarropa
y vomitar cuando alguien lo necesite
mis evangelios a la luna.

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Me pongo los zapatos con el amor en diámetro
y los huesos,
huesos encarnados
sudando sueños viscerales
que habitan las formas
los tuétanos
los cantos
y el verbo en el fondo
sangrientamente se disloca
arando inmensos capos humanos,
calzando el advenimiento de una utopía
de árbol listo para ser cántaro.
Me pongo los zapatos de pordiosero
y escuadrones de incertezas en agosto,
caminando entre los todavías
cuando el viento sur espesa las venas
y nombra la tierra que me señala,
precisamente en el momento
en que disparo endecasílabos
aunque no puedan con el dolor y la tristeza
mis ráfagas de pájaros y abrazos.
Me levanto de mi cielo hasta la tierra
no habiendo quien contenga mis asombros,
el tamaño del trébol
los barcos y los náufragos
y el largo ejercicio de no sucumbir
a andar blasfemando locuras
porque Elí, Elí, me has abandonado,
trazo los rastros de lluvia
que caen sobre mi rostro como cabellos de mujer,
me edifico sobre la hierba
me hago como sepulcro contra el poder
y el corazón como brazos y fusiles.
soy ungüento derramado y me pongo los zapatos
para andar ocioso por las calles,
saludar a quemarropa
y vomitar cuando alguien lo necesite
mis evangelios a la luna.

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Caminar para buscar la incierta razon una perpectiva para ir
hacie ese territorio donde el dinamismo de verdad atrae.
feliciddes por la magia de tus versos. luzyabsenta. bellissimo.
 
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