Hada
Poeta fiel al portal
Ascender
Imagen
Mis pies son un ovillo,
hebras diminutas e infinitas
que resisten ser arrastradas
con el poder de todo su nudo;
un vendaval húmedo
rebota en las órbitas óseas,
pendiente del susto
que provoca el mundo
al otro lado de la máscara.
Soy tantas personas condensadas
en la que fui,
en la que intento ser
y mi cuerpo es la efervescencia de la luz,
un punto a la vez álgido y débil
que a veces despierta en la sombra
para encontrarse, sólo por un instante
y descubrir que las penumbras
son relámpagos de conciencia.
En un abrupto impulso de ser invencible
quiero -frenéticamente-
quedar en escombros,
aplastar y estrujar el pasado
en homenaje a la revelación
de nuestro misterio;
porque sé que el tiempo insensible
-casi incontrolable-
llegará para asirse a mis costillas
como a un manubrio;
y robará cualquier vestigio
que quede de tu naturaleza
arropado en mis rincones.
Si no tengo huida
haré eterna mi estancia
desalmándome en la rebeldía
de ser aliada en un espacio intocable,
no hay lugar para rendirse
sufriré el exilio de la piel
y lucharé por tu recuerdo,
aunque extrañe las épocas cálidas
que no me astillaban el corazón
de forma tan permanente.
Dos vetas de aire o humo, buscan desenredar la vida
para atravesar las murallas que la afligen;
y llegaremos desnudos a la cima, etéreos,
seremos los muñecos de papel de siempre
eludiendo las hogueras del desencanto.
Imagen
Mis pies son un ovillo,
hebras diminutas e infinitas
que resisten ser arrastradas
con el poder de todo su nudo;
un vendaval húmedo
rebota en las órbitas óseas,
pendiente del susto
que provoca el mundo
al otro lado de la máscara.
Soy tantas personas condensadas
en la que fui,
en la que intento ser
y mi cuerpo es la efervescencia de la luz,
un punto a la vez álgido y débil
que a veces despierta en la sombra
para encontrarse, sólo por un instante
y descubrir que las penumbras
son relámpagos de conciencia.
En un abrupto impulso de ser invencible
quiero -frenéticamente-
quedar en escombros,
aplastar y estrujar el pasado
en homenaje a la revelación
de nuestro misterio;
porque sé que el tiempo insensible
-casi incontrolable-
llegará para asirse a mis costillas
como a un manubrio;
y robará cualquier vestigio
que quede de tu naturaleza
arropado en mis rincones.
Si no tengo huida
haré eterna mi estancia
desalmándome en la rebeldía
de ser aliada en un espacio intocable,
no hay lugar para rendirse
sufriré el exilio de la piel
y lucharé por tu recuerdo,
aunque extrañe las épocas cálidas
que no me astillaban el corazón
de forma tan permanente.
Dos vetas de aire o humo, buscan desenredar la vida
para atravesar las murallas que la afligen;
y llegaremos desnudos a la cima, etéreos,
seremos los muñecos de papel de siempre
eludiendo las hogueras del desencanto.
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:: Gracias por tu bello comentario Hernán. Es un gusto contar con tu presencia por acá.