nasme
Poeta fiel al portal
Te quiero hermano
Cuando llegue tu conciencia
al alba de tu soledad en el eco
donde se haga realidad,
harás desesperados intentos
de querer volver a dormirte
en el sueño de la inconsciencia
inacabable.
Volverás tus ojos
a los míos por que la vastedad
de las palabras te cansa, te cansa
la verdad que en mi hayas y no quieres despertar
pero ya te cuesta llevar ese dolor atado a tu espalda.
En esa apneas del sueño andas.
Y sabes que mi voz es la tuya, yo sé
que sentirás mi voz llegarte, pero
no sabrás como controlo mi miedo,
que te pierdo hermano y no tenerte
abre heridas en mis manos en las
mismas que te ofrezco.
Yo sé en lo que sueñas
te he oído cantarle al viento
ya es tiempo de que te perdones,
cierra heridas y calla lamentos,
porque esos fantasmas que anidan en ti, hermano mío,
ésos son, con los que muero en las noches
de tu invierno, a solas.
Es hora ya, es más que tiempo
que tus manos cedan a mi vida, el sentido de esta.
¡Si fui yo la que no quise formar parte de esto!
Y tú el único que estuviste cogiendo mi mano.
No te das cuenta que sostengo en mi alma
uno a uno tus lamentos.
Que ruido tan triste hermano mío cuando andas
y mi silencio te sonríe al oído...
Perdónate hermano, hace tiempo que yo lo he hecho.
Dame tu mano, enfrentémonos al miedo
para ser libres en la flor del tiempo.
Te quiero.
al alba de tu soledad en el eco
donde se haga realidad,
harás desesperados intentos
de querer volver a dormirte
en el sueño de la inconsciencia
inacabable.
Volverás tus ojos
a los míos por que la vastedad
de las palabras te cansa, te cansa
la verdad que en mi hayas y no quieres despertar
pero ya te cuesta llevar ese dolor atado a tu espalda.
En esa apneas del sueño andas.
Y sabes que mi voz es la tuya, yo sé
que sentirás mi voz llegarte, pero
no sabrás como controlo mi miedo,
que te pierdo hermano y no tenerte
abre heridas en mis manos en las
mismas que te ofrezco.
Yo sé en lo que sueñas
te he oído cantarle al viento
ya es tiempo de que te perdones,
cierra heridas y calla lamentos,
porque esos fantasmas que anidan en ti, hermano mío,
ésos son, con los que muero en las noches
de tu invierno, a solas.
Es hora ya, es más que tiempo
que tus manos cedan a mi vida, el sentido de esta.
¡Si fui yo la que no quise formar parte de esto!
Y tú el único que estuviste cogiendo mi mano.
No te das cuenta que sostengo en mi alma
uno a uno tus lamentos.
Que ruido tan triste hermano mío cuando andas
y mi silencio te sonríe al oído...
Perdónate hermano, hace tiempo que yo lo he hecho.
Dame tu mano, enfrentémonos al miedo
para ser libres en la flor del tiempo.
Te quiero.
Última edición: