Orlan
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pocos segundos, transcurren en la lentitud;
nuestras miradas se tornan espejos,
justo donde nos reconocemos.
Se confunden los sentidos
del olfato y el tacto,
ya han sido expuestos demasiado al momento.
Se evidencia en la piel
el tiento del aliento,
para entonces humedecer estos labios hambrientos.
Cerramos los ojos
para ver con el sentimiento,
los brazos al abrazo, y el calor al viento.
Bailamos la canción
cantada en besos;
reincidimos, sonreímos; y una vez más vivimos…
nuestras miradas se tornan espejos,
justo donde nos reconocemos.
Se confunden los sentidos
del olfato y el tacto,
ya han sido expuestos demasiado al momento.
Se evidencia en la piel
el tiento del aliento,
para entonces humedecer estos labios hambrientos.
Cerramos los ojos
para ver con el sentimiento,
los brazos al abrazo, y el calor al viento.
Bailamos la canción
cantada en besos;
reincidimos, sonreímos; y una vez más vivimos…
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