Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que dios te ayude cuando encuentres a alguien como yo,
alguien que sea capaz de cambiar sus días por espacios de viento,
que no le importe perder la noción de su sueño.
Que dios te cuide cuando te encuentres en tu camino mis letras,
y peor aùn, que llegues a reconocerlas
porque seràn las pistas de aquello que ignoraste.
Que dios te ampare cuando mi recuerdo sea como lluvia en tu mente,
cuando mires al insomnio de frente y sepas que es tu nuevo hermano
y tengas miedo de la noche.
Que dios te libre de perder las cosas que yo he buscado,
de escuchar siquiera lo que yo he creado,
de pasar un minuto en una de mis horas.
Que dios esté a tu lado el día que sientas que un rostro te hiere,
que los pasos de alguien lastiman tus oídos
y que no permita que el sabor del llanto impregne tu boca.
Que dios nunca permita que te pierdas en mi laberinto de días muertos,
que te proteja de las casualidades que a mi me formaron,
que de ser necesario tenga a tu destino congelado.
Que te mantenga ignorante sobre mi paradero,
sobre las cosas que hago y que dejé de hacer.
Que borre mi rastro de tus ojos.
Que dios te ayude cuando seas un ser sin gravedad (como yo),
que sea bueno contigo, que nunca sepas de vacíos ni esperas.
Que dios te ayude; porque estoy seguro de que yo no lo haré.
alguien que sea capaz de cambiar sus días por espacios de viento,
que no le importe perder la noción de su sueño.
Que dios te cuide cuando te encuentres en tu camino mis letras,
y peor aùn, que llegues a reconocerlas
porque seràn las pistas de aquello que ignoraste.
Que dios te ampare cuando mi recuerdo sea como lluvia en tu mente,
cuando mires al insomnio de frente y sepas que es tu nuevo hermano
y tengas miedo de la noche.
Que dios te libre de perder las cosas que yo he buscado,
de escuchar siquiera lo que yo he creado,
de pasar un minuto en una de mis horas.
Que dios esté a tu lado el día que sientas que un rostro te hiere,
que los pasos de alguien lastiman tus oídos
y que no permita que el sabor del llanto impregne tu boca.
Que dios nunca permita que te pierdas en mi laberinto de días muertos,
que te proteja de las casualidades que a mi me formaron,
que de ser necesario tenga a tu destino congelado.
Que te mantenga ignorante sobre mi paradero,
sobre las cosas que hago y que dejé de hacer.
Que borre mi rastro de tus ojos.
Que dios te ayude cuando seas un ser sin gravedad (como yo),
que sea bueno contigo, que nunca sepas de vacíos ni esperas.
Que dios te ayude; porque estoy seguro de que yo no lo haré.
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