Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu nombre está tatuado en mi retina
desde la vez primera en que te vi,
con tu sonrisa blanca y carmesí,
seduciendo a la brisa cristalina.
Toqué el cielo mismo en esa esquina,
un suspiro fugaz brotó de mí.
Sumisa a tu mirada respondí
Sumisa a tu mirada respondí
y mi ser percibió la paz divina.
Instante inolvidable que perdura
en mi mente, evocando ese momento,
es luz preciosa y borda de ternura
mis días, tamizando de contento
el alma que eterniza esa dulzura
