David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
Tu sonrisa es la cueva donde escapa mi alma encerrada,
un jardín donde crece por sustrato de amores la rosa
que quisiera coger y tener para siempre guardada;
tu sonrisa, dos pliegos que se van a volar, mariposa.
Tu sonrisa, que tienes en los labios oculta, tapada
por un beso de amor que al llegar a tu vientre reposa;
tu sonrisa, que quiero admirar, contemplar siempre alada,
cada día que pasa; siempre igual: de alegría rebosa.
Cuando ríes el mundo es feliz a tu lado, contento;
cuando con carcajadas de infinito pulmón sale el viento
y la rosa que tienes crece más en tu inmenso jardín.
¿Quién pudiera observar tu sonrisa minuto a minuto
aflorar de tu cuerpo de esplendor sin igual, impoluto,
sin parar, sin cesar, sin llegar en la vida a su fin?
un jardín donde crece por sustrato de amores la rosa
que quisiera coger y tener para siempre guardada;
tu sonrisa, dos pliegos que se van a volar, mariposa.
Tu sonrisa, que tienes en los labios oculta, tapada
por un beso de amor que al llegar a tu vientre reposa;
tu sonrisa, que quiero admirar, contemplar siempre alada,
cada día que pasa; siempre igual: de alegría rebosa.
Cuando ríes el mundo es feliz a tu lado, contento;
cuando con carcajadas de infinito pulmón sale el viento
y la rosa que tienes crece más en tu inmenso jardín.
¿Quién pudiera observar tu sonrisa minuto a minuto
aflorar de tu cuerpo de esplendor sin igual, impoluto,
sin parar, sin cesar, sin llegar en la vida a su fin?
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