Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
ALGUNAS AFUJÍAS INSTANTÁNEAS
Rostros asoman y se esconden.
Es el fin
tal vez
de la espera.
Muchos con frío duermen cavilando
una canción de cucharas que se caen
desde algún precipicio sin fondo.
La sombra, la noche, el segundo
evidencian tedios
y lavan cornisas.
Peldaños de una sangre de anteayer
cortejan caras
acaso cinturas de mujeres ateas.
Desde un risco otear
cadáveres sin huesos
uñas sin carne.
Pernoctar es el idioma
esperar en la palmera
una noche de águilas.
Inocentemente ser herido
acuchillando el alba.
Disparar oquedades
para revertir el instante.
Nada más un hombre
borrando del almanaque
un sortilegio de exilios.
Rostros asoman y se esconden.
Es el fin
tal vez
de la espera.
Muchos con frío duermen cavilando
una canción de cucharas que se caen
desde algún precipicio sin fondo.
La sombra, la noche, el segundo
evidencian tedios
y lavan cornisas.
Peldaños de una sangre de anteayer
cortejan caras
acaso cinturas de mujeres ateas.
Desde un risco otear
cadáveres sin huesos
uñas sin carne.
Pernoctar es el idioma
esperar en la palmera
una noche de águilas.
Inocentemente ser herido
acuchillando el alba.
Disparar oquedades
para revertir el instante.
Nada más un hombre
borrando del almanaque
un sortilegio de exilios.
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