Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Mañana soleada y fresca,
aliento de la primavera,
el silencio roto
por algunas aves
y las campanas al vuelo
de un monasterio.
La ciudad todavía no respira
mi mente está en otro lugar,
despierta, calla, escucha,
(no llores en tus sueños,
después vendrá el día
y a vivir de nuevo).
El sonido de los carros,
las campanas a
reiterar su demanda,
las palomas en
vuelo desde las torres,
un rayo de sol
en las azoteas.
Jardines ocultos,
desde el balcón
solo se oye el
rumor de la calle y
el despertar es
casi como una
muerte lenta,
además, más allá de eso,
los recuerdos
no se borran.
Área visual limitada,
una zanja con agua,
la carretera serpentea
entre las verdes colinas.
aliento de la primavera,
el silencio roto
por algunas aves
y las campanas al vuelo
de un monasterio.
La ciudad todavía no respira
mi mente está en otro lugar,
despierta, calla, escucha,
(no llores en tus sueños,
después vendrá el día
y a vivir de nuevo).
El sonido de los carros,
las campanas a
reiterar su demanda,
las palomas en
vuelo desde las torres,
un rayo de sol
en las azoteas.
Jardines ocultos,
desde el balcón
solo se oye el
rumor de la calle y
el despertar es
casi como una
muerte lenta,
además, más allá de eso,
los recuerdos
no se borran.
Área visual limitada,
una zanja con agua,
la carretera serpentea
entre las verdes colinas.
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