Contra las cadenas del mundo

David Martinez Vilches

Amigo de la Poesía Clásica
No seréis suficientes para un mundo que lucha,
no seréis ni siquiera para atar los alientos
que salen de la boca, diciendo lo que escucha
el preso en sus oídos de palabras sedientos.

Me queda todavía la furia de mis hienas
para a todas ataros, para enjaularos vivas,
cadenas, con mis propias y apresadas cadenas
para teneros todas en las jaulas cautivas.

No podréis ni vosotras, ni tampoco los muros
enjaular a los pueblos, que son como una fiera,
una turba que grita, una turba de puros
corazones en llama sin tiempo y sin espera.

Os tendrán encerradas, dictadoras del mundo,
no quedarán cadenas que luego os encadenen
al sitio de la Tierra más gris y más profundo
en donde las cadenas de cadenas os llenen.

Nunca podrá ser preso quien supo siempre libre
de toda su existencia, quien liberó su boca
del yugo más pesado, aquel de más calibre,
quien dijo las palabras que repetir nos toca.

No quedará la sangre ni todos los sudores
que han hecho de este mundo un mundo sin cadenas,
mas quedarán sus nombres en altos corredores
del cielo y sus hazañas, sus hazañas y escenas.

El recuerdo de aquellas liberales hazañas
de personas humildes, que el pueblo más sencillo
recuerda el mundo y saca fuerzas de sus entrañas
al romper ataduras con furia de martillo.

Ya no quedan cadenas, ni los muros, ni cuerdas,
y ya no quedan yugos que funcionen, o ilesos,
morirán pronto todas las ataduras, mierdas
que empantanan el mundo con millones de presos.
 
Última edición:
No seréis suficientes para un mundo que lucha,
no seréis ni siquiera para atar los alientos
que salen de la boca, diciendo lo que escucha
el preso en sus oídos de palabras sedientos.

Me queda todavía la furia de mis hienas
para a todas ataros, para enjaularos vivas,
cadenas, con mis propias y apresadas cadenas
para teneros todas en las jaulas cautivas.

No podréis ni vosotras, ni tampoco los muros
enjaular a los pueblos, que son como una fiera,
una turba que grita, una turba de puros
corazones en llama sin tiempo y sin espera.

Os tendrán encerradas, dictadoras del mundo,
no quedarán cadenas que luego os encadenen
al sitio de la Tierra más gris y más profundo
en donde las cadenas de cadenas os llenen.

Nunca podrá ser preso quien supo siempre libre
de toda su existencia, quien liberó su boca
del yugo más pesado, aquel de más calibre,
quien dijo las palabras que repetir nos toca.

No quedará la sangre ni todos los sudores
que han hecho de este mundo un mundo sin cadenas,
mas quedarán sus nombres en altos corredores
del cielo y sus hazañas, sus hazañas y escenas.

El recuerdo de aquellas liberales hazañas
de personas humildes, que el pueblo más sencillo
recuerda el mundo y saca fuerzas de sus entrañas
al romper ataduras con furia de martillo.

Ya no quedan cadenas, ni los muros, ni cuerdas,
y ya no quedan yugos que funcionen, o ilesos,
morirán pronto todas las ataduras, mierdas
que empantanan el mundo con sus presos.


Excelentes serventesios amigo David, con un grato sabor Hernandiano.
Felicidades y estrellas.
 
Fenomenales alejandrinos a través de los que nos envías un mensaje universal y contundente. Enhorabuena.
 
Excelente tu canto liberador en serventesios alejandrinos, lástima que en el último versos dejes el ritmo, seguro que algo olvidaste al teclear...:::banana:::

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En serio tienes 16 años? es mentira, verdad? vaya de ser así, se vislumbra un gran futuro en las letras.
Te felicito de corazón.
Besitos
 
No seréis suficientes para un mundo que lucha,
no seréis ni siquiera para atar los alientos
que salen de la boca, diciendo lo que escucha
el preso en sus oídos de palabras sedientos.

Me queda todavía la furia de mis hienas
para a todas ataros, para enjaularos vivas,
cadenas, con mis propias y apresadas cadenas
para teneros todas en las jaulas cautivas.

No podréis ni vosotras, ni tampoco los muros
enjaular a los pueblos, que son como una fiera,
una turba que grita, una turba de puros
corazones en llama sin tiempo y sin espera.

Os tendrán encerradas, dictadoras del mundo,
no quedarán cadenas que luego os encadenen
al sitio de la Tierra más gris y más profundo
en donde las cadenas de cadenas os llenen.

Nunca podrá ser preso quien supo siempre libre
de toda su existencia, quien liberó su boca
del yugo más pesado, aquel de más calibre,
quien dijo las palabras que repetir nos toca.

No quedará la sangre ni todos los sudores
que han hecho de este mundo un mundo sin cadenas,
mas quedarán sus nombres en altos corredores
del cielo y sus hazañas, sus hazañas y escenas.

El recuerdo de aquellas liberales hazañas
de personas humildes, que el pueblo más sencillo
recuerda el mundo y saca fuerzas de sus entrañas
al romper ataduras con furia de martillo.

Ya no quedan cadenas, ni los muros, ni cuerdas,
y ya no quedan yugos que funcionen, o ilesos,
morirán pronto todas las ataduras, mierdas
que empantanan el mundo con sus presos.

Estimado David;
son excelentes estos serventesios alejandrinos; pero encuentro que en el último verso hay un endecasílabo, que queda como soldado fuera de fila;
esperaré tu respuesta,
un saludo cordial,
edelabarra
 
Hola David, bueno no soy yo quien debiera hablar de alejandrinos puesto que casi no los uso, pero si fue idea tuya cambiar el último verso por un endecasílabo, pues si como que no, bueno la corrección es fácil,
y quedará de maravilla.

saludos.
 
Estimado David;
son excelentes estos serventesios alejandrinos; pero encuentro que en el último verso hay un endecasílabo, que queda como soldado fuera de fila;
esperaré tu respuesta,
un saludo cordial,
edelabarra

Bueno, Eduardo, también Maramín me lo dijo, pero estaba cambiando el último verso por un endecasílabo, puesto que casan perfectamente...
Pero como me dices eso, lo corrijo y ya está.
Muchas gracias,
otro saludo.
 
¿Qué se puede decir ante tus versos? Ellos arrancan sonrisas o de plano te dejan mudos. Sólo me queda...

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Saludos desde Perú!​
 
Hola estimado David, de nuevo se hace notar tu talento en estos serventesios, donde se hace alusión a esa libertad encadenada que nos censura, y que oprime nuesta idea y opinión. A veces somos presos de la ideología común, y nuestras bocas selladas sin poder gritar lo que verdaderamente pensamos. Un fuerte abrazo.
 
Hola estimado David, de nuevo se hace notar tu talento en estos serventesios, donde se hace alusión a esa libertad encadenada que nos censura, y que oprime nuesta idea y opinión. A veces somos presos de la ideología común, y nuestras bocas selladas sin poder gritar lo que verdaderamente pensamos. Un fuerte abrazo.

Muchas gracias por tu comentario. Me gusta lo de "libertad encadenada", más propia de las cadenas que de la liberta. Has cogido mis versos al vuelo.
Un saludo.
 
No seréis suficientes para un mundo que lucha,
no seréis ni siquiera para atar los alientos
que salen de la boca, diciendo lo que escucha
el preso en sus oídos de palabras sedientos.

Me queda todavía la furia de mis hienas
para a todas ataros, para enjaularos vivas,
cadenas, con mis propias y apresadas cadenas
para teneros todas en las jaulas cautivas.

No podréis ni vosotras, ni tampoco los muros
enjaular a los pueblos, que son como una fiera,
una turba que grita, una turba de puros
corazones en llama sin tiempo y sin espera.

Os tendrán encerradas, dictadoras del mundo,
no quedarán cadenas que luego os encadenen
al sitio de la Tierra más gris y más profundo
en donde las cadenas de cadenas os llenen.

Nunca podrá ser preso quien supo siempre libre
de toda su existencia, quien liberó su boca
del yugo más pesado, aquel de más calibre,
quien dijo las palabras que repetir nos toca.

No quedará la sangre ni todos los sudores
que han hecho de este mundo un mundo sin cadenas,
mas quedarán sus nombres en altos corredores
del cielo y sus hazañas, sus hazañas y escenas.

El recuerdo de aquellas liberales hazañas
de personas humildes, que el pueblo más sencillo
recuerda el mundo y saca fuerzas de sus entrañas
al romper ataduras con furia de martillo.

Ya no quedan cadenas, ni los muros, ni cuerdas,
y ya no quedan yugos que funcionen, o ilesos,
morirán pronto todas las ataduras, mierdas
que empantanan el mundo con millones de presos.


Querido David preciosos serventisios alejandrinos, digo preciosos no por su métrica perfecta o por su rima sino por su contenido, un contenido al cual me adhiero con todas mis fuerzas, creo que con tus años alcanzarás a ver un mundo libre sin prisiones ni fronteras. Estrellas y mi felicitación más sincera. Marta
 
No seréis suficientes para un mundo que lucha,
no seréis ni siquiera para atar los alientos
que salen de la boca, diciendo lo que escucha
el preso en sus oídos de palabras sedientos.

Me queda todavía la furia de mis hienas
para a todas ataros, para enjaularos vivas,
cadenas, con mis propias y apresadas cadenas
para teneros todas en las jaulas cautivas.

No podréis ni vosotras, ni tampoco los muros
enjaular a los pueblos, que son como una fiera,
una turba que grita, una turba de puros
corazones en llama sin tiempo y sin espera.

Os tendrán encerradas, dictadoras del mundo,
no quedarán cadenas que luego os encadenen
al sitio de la Tierra más gris y más profundo
en donde las cadenas de cadenas os llenen.

Nunca podrá ser preso quien supo siempre libre
de toda su existencia, quien liberó su boca
del yugo más pesado, aquel de más calibre,
quien dijo las palabras que repetir nos toca.

No quedará la sangre ni todos los sudores
que han hecho de este mundo un mundo sin cadenas,
mas quedarán sus nombres en altos corredores
del cielo y sus hazañas, sus hazañas y escenas.

El recuerdo de aquellas liberales hazañas
de personas humildes, que el pueblo más sencillo
recuerda el mundo y saca fuerzas de sus entrañas
al romper ataduras con furia de martillo.

Ya no quedan cadenas, ni los muros, ni cuerdas,
y ya no quedan yugos que funcionen, o ilesos,
morirán pronto todas las ataduras, mierdas
que empantanan el mundo con millones de presos.


DAVID

Este modo de producción capitalista
es la cadena de opresión y de miseria;
y, la prisión en donde se encarcela al
conocimiento y que hace que ignorancia
campee es la religión.

Vamos a romper esas cadenas.

Un abrazo fraternal con estrellas.



 
No seréis suficientes para un mundo que lucha,
no seréis ni siquiera para atar los alientos
que salen de la boca, diciendo lo que escucha
el preso en sus oídos de palabras sedientos.

Me queda todavía la furia de mis hienas
para a todas ataros, para enjaularos vivas,
cadenas, con mis propias y apresadas cadenas
para teneros todas en las jaulas cautivas.

No podréis ni vosotras, ni tampoco los muros
enjaular a los pueblos, que son como una fiera,
una turba que grita, una turba de puros
corazones en llama sin tiempo y sin espera.

Os tendrán encerradas, dictadoras del mundo,
no quedarán cadenas que luego os encadenen
al sitio de la Tierra más gris y más profundo
en donde las cadenas de cadenas os llenen.

Nunca podrá ser preso quien supo siempre libre
de toda su existencia, quien liberó su boca
del yugo más pesado, aquel de más calibre,
quien dijo las palabras que repetir nos toca.

No quedará la sangre ni todos los sudores
que han hecho de este mundo un mundo sin cadenas,
mas quedarán sus nombres en altos corredores
del cielo y sus hazañas, sus hazañas y escenas.

El recuerdo de aquellas liberales hazañas
de personas humildes, que el pueblo más sencillo
recuerda el mundo y saca fuerzas de sus entrañas
al romper ataduras con furia de martillo.

Ya no quedan cadenas, ni los muros, ni cuerdas,
y ya no quedan yugos que funcionen, o ilesos,
morirán pronto todas las ataduras, mierdas
que empantanan el mundo con millones de presos.


Impecables serventesios alejandrinos, estimado David, en aras de la libertad;
tienen mi APTO;
un saludo cordial,
edelabarra
 
RECONOCIMIENTO DESTACADO
POÉTICA CLÁSICA
Poema seleccionado
por el Jurado de Mundopoesia.com


FELICIDADES



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