Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
Libértame de ti
Libera mis manos llenas de ti.
Mis dedos que errantes sólo conocen
el camino a casa de tus pechos.
Mis pies que sólo buscan cobijo
ante la fresca fuente de tu casa.
Mis oídos que nada más detectan el silencio
cuando tú callas las palabras.
Líbrame de ti,
de tu demencial pacto con los reflejos
que hacen que te vea en todos lados,
de tu modo de andar visitando cada parque, cada esquina
aunque nunca hayas estado allí;
en los parales del comercio,
en las vitrinas y tranvías
cuyas extensiones de ti
son sucursales que sólo yo atino
y no me atrevo a ingresar
ni siguiera a sus pasillos.
Desátame los sentidos,
desamárrame de tu puerto;
corta de un tajo éste nudo gordiano que a tí solo me ata.
Tú esculcas mis camisas, mis carpetas, mis libros y baúles,
apareces dónde sé que no debo esperarte.
Tú penetras mis laboratorios donde sólo yo
tengo acceso y secreta la clave.
Libértame.
Esclavo soy
atrapado entre las cadenas de tu nombre
lós vértices herméticos de tu sombra;
grilletes expulsa tu cuerpo
y ya no deja que escape
de tus dominios invisibles.
Libera mis manos llenas de ti.
Mis dedos que errantes sólo conocen
el camino a casa de tus pechos.
Mis pies que sólo buscan cobijo
ante la fresca fuente de tu casa.
Mis oídos que nada más detectan el silencio
cuando tú callas las palabras.
Líbrame de ti,
de tu demencial pacto con los reflejos
que hacen que te vea en todos lados,
de tu modo de andar visitando cada parque, cada esquina
aunque nunca hayas estado allí;
en los parales del comercio,
en las vitrinas y tranvías
cuyas extensiones de ti
son sucursales que sólo yo atino
y no me atrevo a ingresar
ni siguiera a sus pasillos.
Desátame los sentidos,
desamárrame de tu puerto;
corta de un tajo éste nudo gordiano que a tí solo me ata.
Tú esculcas mis camisas, mis carpetas, mis libros y baúles,
apareces dónde sé que no debo esperarte.
Tú penetras mis laboratorios donde sólo yo
tengo acceso y secreta la clave.
Libértame.
Esclavo soy
atrapado entre las cadenas de tu nombre
lós vértices herméticos de tu sombra;
grilletes expulsa tu cuerpo
y ya no deja que escape
de tus dominios invisibles.
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