Solaribus
Poeta veterano en el portal
En esta noche,
en la que debieras estar en mis brazos,
la soledad ha vencido a los almendros.
Sin embargo las estrellas reclaman su maternidad
sobre estas diminutas luciérnagas mías,
porque viva es esta presencia de luz tuya
que brota de la grama,
y que, sin saberlo,
se hace plegaria,
materia clara,
presencia de hadas en medio del vacío,
haciendo de tus ojos como un istmo
entre el todo y la nada.
Heredan su infinito de universo,
la insuperable fragilidad de sus alas transparentes
y el imperceptible tañir de sus ruegos.
Y el recuerdo de tu risa, brillando intermitente,
es más fuerte que todas las angustias,
que todos los obstáculos,
que todos los predadores,
que cualquier cielo preñado de tormenta.
La brisa fresca, en cambio, las empuja,
las alienta a consumir el musgo de las ramas,
alimento vital de los momentos
en que soy impar y me faltas,
y dividir es una resta infinita,
y no hay océano que contenga las lágrimas.
Inquietas antorchas, movedizas,
clausuran los sentidos como un beso incandescente,
como un enjambre de besos tardíos y deseados,
como un ámbar líquido y fresco que corre en la corteza
y que nace en las heridas profundas de los vasos,
sellando el alma para que no escape la melancolía.
Mañana, con el sol, ya se habrán muerto,
y vendrán otras a socorrer las ganas
y esta pasión de germinario,
de semilla aérea y tenaz,
de ínfima luz soportando el aguacero.
::FELICITACIONES DANIEL::