Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Los pozos locos
Huí, hacia las calles de olvido.
La soledad me hizo libre,
y en los lugares conocidos
divisé las esquinas, ajenas al sí.
La soledad me hizo libre,
y en los lugares conocidos
divisé las esquinas, ajenas al sí.
Extraño en mi propio mundo
llamé al taxi del viaje,
que me llevo al centro
descuidado de los míos.
llamé al taxi del viaje,
que me llevo al centro
descuidado de los míos.
El miedo se apoderó de mí,
y ya no era ajeno aquel bullicio;
intenciones tuve de escapar al monte
que me aliviara el aroma de una flor,
de la hierba fresca, o del calor del sol;
de la fuente aquella, del agua pura
de la lluvia, y de la bella oscura nube.
y ya no era ajeno aquel bullicio;
intenciones tuve de escapar al monte
que me aliviara el aroma de una flor,
de la hierba fresca, o del calor del sol;
de la fuente aquella, del agua pura
de la lluvia, y de la bella oscura nube.
Fue el terror de sentirme nada,
de pasar frío en la alborada,
de quedar triste en el ocaso
sin que nadie me esperara,
sin destino, sin rumbo ni horizonte...
de pasar frío en la alborada,
de quedar triste en el ocaso
sin que nadie me esperara,
sin destino, sin rumbo ni horizonte...
Apoyado en una esquina,
dejé caer mi cuerpo sobre la acera;
con mis brazos vencidos
y mis palmas abiertas.
dejé caer mi cuerpo sobre la acera;
con mis brazos vencidos
y mis palmas abiertas.
Una moneda cayó en mi mano.
Se escuchó decir: pobre hombre
Después, el ruido monótono
de nuevas monedas
fue sucediendo sin querer,
y yo huí de nuevo,
esta vez hacia el olvido.
Se escuchó decir: pobre hombre
Después, el ruido monótono
de nuevas monedas
fue sucediendo sin querer,
y yo huí de nuevo,
esta vez hacia el olvido.
Vinieron aromas de minas de lápiz,
de libros nuevos; aquel libro
de peces abisales, de goma de borrar,
de miércoles de ceniza, de flores a María;
de maestros, de monjas, de misa cada día,
de aroma a misal, y de puras melodías
que cantaba, una pura alma
que llegó a volar.
de libros nuevos; aquel libro
de peces abisales, de goma de borrar,
de miércoles de ceniza, de flores a María;
de maestros, de monjas, de misa cada día,
de aroma a misal, y de puras melodías
que cantaba, una pura alma
que llegó a volar.
Me era todo familiar
en los oscuros huecos,
donde sin echar raíces
viajaba en vuelto de aguas,
etéreo en el viento.
en los oscuros huecos,
donde sin echar raíces
viajaba en vuelto de aguas,
etéreo en el viento.
Sublime esperanza
del que sólo fuere
para poder llorar,
del que solo muere
para poder llegar,
al monstruo interior
que rompe los sueños,
y llama a los sueños rotos,
para componer el puzle
de los muertos,
en los intersticios vivos
de los pozos locos.
del que sólo fuere
para poder llorar,
del que solo muere
para poder llegar,
al monstruo interior
que rompe los sueños,
y llama a los sueños rotos,
para componer el puzle
de los muertos,
en los intersticios vivos
de los pozos locos.
©