celiana
Esa soy yo, es lo que hay.
Claras circunstancias, abruman el lecho;
no es malo, ver el atardecer
de vez en cuando, muerto.
O contemplando similares
sonrisas de aliento,
cuando uno cae.
¡No, a la arritmia de los versos!
que son empobrecidos por la
maltrecha luz.
¡Que vuelvan!, las hojas cojudas de tormenta,
que regresan de los verbos;
en pasos de dolor.
Lastima caída, el bello atardecer muere;
y la crisálida partida
apareándose está, con la suerte.
¡Que no sean las respuestas!
de los momentos previos al embargo,
al más infinito desvelado;
callado moral que adorna su nombre.
¡Sí, que vengan en pasos gruesos!
los días venideros;
que la antología del suelo,
quiere ver muerte.
Y amaneciendo con luz.
el atardecer muerto ve...
las hojas cayendo.
Clara circunstancia,
que caer no quiero;
pues el maltrecho lecho no podrá
encasillar lo que por mí, ya ha hecho.