Ya no quiero leerte,
ya no quiero mirarte,
ya no quiero buscarte,
porque me lastimo
en una mentira
que son tus ojos,
¡porque no me miran!
y mi corazón
no es una piedra
es más bien algodón
embebido en pena.
No iré arrastrando mis alas
a tu alcoba cerrada
desperdiciando las horas
llorando palabras,
no quiero migajas
guardate esa lástima
que la vida me ha enseñado
a seguir nadando
aunque mis brazos
estén lastimados...