Eladio Trigo
Poeta fiel al portal
INOCENTES EN GUERRA.
En los ojos de un niño brotaba el terror,
mientras la muerte avanzaba a su alrededor,
temblando por su ignorancia de lo que sucedía,
sollozaba junto a su madre que a sus pies yacía.
Llorando y llamando a quien la vida la dio,
abrazado grita su lamento a un cuerpo vació,
su madre no despertaba como siempre hacia,
pues asustado el no alcanzaba a comprender que,
su madre ya no renacería y que de por vida,
tristemente en soledad viviría.
Su mente inocente la muerte no comprendía,
y en su rostro sucio de barro la pena se reflejaba,
el desconocía la maldad y el odio del ser humano,
cual solo y aterrado seguía llorando a su madre perdida.
Grabado en su pequeño y puro gran corazón,
perderá la infancia que le robaron y que por derecho tenia,
crecerá con los recuerdos de un oscuro pasado que sufrió,
y tatuado, bordado, tallado y esculpido en su piel,
angustiosamente ese dolor de por vida, le marcaría.
Absurdo son aquellos ideales de nuestra personalidad,
irracionales son los fanáticos pensamientos de maldad,
arrogantes destructores que lucháis sin ninguna piedad,
cual lo peor del ser humano en las guerra siempre son mal nacidas,
y si tan listos os creéis porque con el dialogo nunca lográis, la paz amiga.
Cuantos pequeños serafines quedaron marcados.
Cuantos pequeños arcángeles huérfanos crecieron.
Cuantos ángeles inocentes funestamente murieron.
Cuantos fuisteis a los que no les importaron.
Y cuantos seguirán muriendo por vuestra ambición
en guerras tan absurdas como la que mi patria, sufrió.
Dedicado a todos esos pequeños que, murieron.
Dedicados a todos esos pequeños que, no murieron.
Dedicados a todos esos pequeños que, seguirán muriendo.
Dedicados a todos esos pequeños a los que, les obligan a matar.
Dedicados a todos esos pequeños a los que, les obligan a morir.
Eladio Trigo.
11.10.06
En los ojos de un niño brotaba el terror,
mientras la muerte avanzaba a su alrededor,
temblando por su ignorancia de lo que sucedía,
sollozaba junto a su madre que a sus pies yacía.
Llorando y llamando a quien la vida la dio,
abrazado grita su lamento a un cuerpo vació,
su madre no despertaba como siempre hacia,
pues asustado el no alcanzaba a comprender que,
su madre ya no renacería y que de por vida,
tristemente en soledad viviría.
Su mente inocente la muerte no comprendía,
y en su rostro sucio de barro la pena se reflejaba,
el desconocía la maldad y el odio del ser humano,
cual solo y aterrado seguía llorando a su madre perdida.
Grabado en su pequeño y puro gran corazón,
perderá la infancia que le robaron y que por derecho tenia,
crecerá con los recuerdos de un oscuro pasado que sufrió,
y tatuado, bordado, tallado y esculpido en su piel,
angustiosamente ese dolor de por vida, le marcaría.
Absurdo son aquellos ideales de nuestra personalidad,
irracionales son los fanáticos pensamientos de maldad,
arrogantes destructores que lucháis sin ninguna piedad,
cual lo peor del ser humano en las guerra siempre son mal nacidas,
y si tan listos os creéis porque con el dialogo nunca lográis, la paz amiga.
Cuantos pequeños serafines quedaron marcados.
Cuantos pequeños arcángeles huérfanos crecieron.
Cuantos ángeles inocentes funestamente murieron.
Cuantos fuisteis a los que no les importaron.
Y cuantos seguirán muriendo por vuestra ambición
en guerras tan absurdas como la que mi patria, sufrió.
Dedicado a todos esos pequeños que, murieron.
Dedicados a todos esos pequeños que, no murieron.
Dedicados a todos esos pequeños que, seguirán muriendo.
Dedicados a todos esos pequeños a los que, les obligan a matar.
Dedicados a todos esos pequeños a los que, les obligan a morir.
Eladio Trigo.
11.10.06