Vital
Poeta veterano en el portal
En las noches, de mi infancia, en secreto,
bajo falda y mesa contemplando al brasero,
la imaginación desplegaba alas en silencio.
Esa oscuridad, las brasas y su chisporroteo,
se convertían en mi bonito y pequeño universo,
como verdaderas estrellas en el firmamento.
Aquellas brillantes ascuas, lucían en los ojos,
haciéndome sudar acaloramiento bochornoso,
bajo la mesa con estupor envuelto en reflejos…
Cuando estallaba espontaneo un tizón siniestro,
que llenaba de luces y estrellas un pequeño cielo,
con inocente alma extasiada, yo boquiabierto…
En tan pequeño espacio, grandes sentimientos,
ardían las cálidas brasas, y el corazón contento,
en un mundo de ilusión, y sueños inquietos…
Mi pequeñez arropada de ingenua fantasía,
desaparecía en unos instantes tan mágicos,
contemplando cada nueva noche, “el brasero”
bajo falda y mesa contemplando al brasero,
la imaginación desplegaba alas en silencio.
Esa oscuridad, las brasas y su chisporroteo,
se convertían en mi bonito y pequeño universo,
como verdaderas estrellas en el firmamento.
Aquellas brillantes ascuas, lucían en los ojos,
haciéndome sudar acaloramiento bochornoso,
bajo la mesa con estupor envuelto en reflejos…
Cuando estallaba espontaneo un tizón siniestro,
que llenaba de luces y estrellas un pequeño cielo,
con inocente alma extasiada, yo boquiabierto…
En tan pequeño espacio, grandes sentimientos,
ardían las cálidas brasas, y el corazón contento,
en un mundo de ilusión, y sueños inquietos…
Mi pequeñez arropada de ingenua fantasía,
desaparecía en unos instantes tan mágicos,
contemplando cada nueva noche, “el brasero”
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