Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Alejo tu verso,
miro tus manos, se anclan a los dedos de tus ojos que miran los míos,
tiemblan de frío en este agreste verano,
en umbral de miradas,
tonadas que se escancian en tus uñas,
ahhh, eres el lirio que secó mis ojos al verte!
eres la paz de los líderes con gemas,
con manos, millones, oro y petróleo,
y vienes a mis barcos de redes y brazos,
a las sombras de la falta de ricos y pobres,
y peces que devoran tus miradas cuando los pescas,
y rezas para que yo no vuelva, y regreso por la noche,
me esperas en silencio,
abro la ventana de tu cama,
te miro desde la espalda de tu cuerpo,
abrazo tu piel al desnudo, miras mis manos que entran en tu vientre,
y te obligo a obligarme,
te invito a seguirme,
miras picaportes de puertas entreabiertas,
te entregas a pesar de desearme con locura, tu raciocinio corre despavorido,
entrega las banderas de la paz, me hace la guerra,
te rindes sin condiciones, inviertes los papeles, me haces la guerra,
entran batallones, los sanos rincones de espadas repletas de sangre y de puertas,
me envuelven en tu abrazo,
ese mismo que desprecias cuando me alejo,
y me acaricias desde lejos, no te atreves a mi lado,
y cientos de murallas se yerguen cuando atravieso tu puertas después de echarme de tu casa.
Por eso me río de tus juegos, ya te tuve en mis brazos,
pediste auxilio para que te siguiera amando, besando, abrazando y penetrando,
y acudiste a la ley, para denunciarte a ti misma,
acusándome como los traidores seres de tu mente,
esos mismos que persiguen tus deseos cuando los viertes en mí,
esos mismos señores autores de miles, deudores de la carne, de la piel, de mis manos enroscadas en tus cuellos en porcelana, erguidos y erectos,
suaves, perpetuos,
silentes paisajes de mundos distantes,
y cierras las puerta, ventanas y cercas,
encierras recuerdos, me miras y sueñas, me llamas y en llamas persigo tu cuerpo,
tus ojos, tus manos, tus ojos envueltos,
despiertos en esos entuertos,
vacilas y miras,
no hay nadie en la esquina, me miras me besas,
despides mis manos que solas y ausentes,
te miran de lejos,
despiden tus ojos,
caminan y de reojo te ven dispararme con dardos de amores,
colmenas,
centenas,
unidad de mil.
miro tus manos, se anclan a los dedos de tus ojos que miran los míos,
tiemblan de frío en este agreste verano,
en umbral de miradas,
tonadas que se escancian en tus uñas,
ahhh, eres el lirio que secó mis ojos al verte!
eres la paz de los líderes con gemas,
con manos, millones, oro y petróleo,
y vienes a mis barcos de redes y brazos,
a las sombras de la falta de ricos y pobres,
y peces que devoran tus miradas cuando los pescas,
y rezas para que yo no vuelva, y regreso por la noche,
me esperas en silencio,
abro la ventana de tu cama,
te miro desde la espalda de tu cuerpo,
abrazo tu piel al desnudo, miras mis manos que entran en tu vientre,
y te obligo a obligarme,
te invito a seguirme,
miras picaportes de puertas entreabiertas,
te entregas a pesar de desearme con locura, tu raciocinio corre despavorido,
entrega las banderas de la paz, me hace la guerra,
te rindes sin condiciones, inviertes los papeles, me haces la guerra,
entran batallones, los sanos rincones de espadas repletas de sangre y de puertas,
me envuelven en tu abrazo,
ese mismo que desprecias cuando me alejo,
y me acaricias desde lejos, no te atreves a mi lado,
y cientos de murallas se yerguen cuando atravieso tu puertas después de echarme de tu casa.
Por eso me río de tus juegos, ya te tuve en mis brazos,
pediste auxilio para que te siguiera amando, besando, abrazando y penetrando,
y acudiste a la ley, para denunciarte a ti misma,
acusándome como los traidores seres de tu mente,
esos mismos que persiguen tus deseos cuando los viertes en mí,
esos mismos señores autores de miles, deudores de la carne, de la piel, de mis manos enroscadas en tus cuellos en porcelana, erguidos y erectos,
suaves, perpetuos,
silentes paisajes de mundos distantes,
y cierras las puerta, ventanas y cercas,
encierras recuerdos, me miras y sueñas, me llamas y en llamas persigo tu cuerpo,
tus ojos, tus manos, tus ojos envueltos,
despiertos en esos entuertos,
vacilas y miras,
no hay nadie en la esquina, me miras me besas,
despides mis manos que solas y ausentes,
te miran de lejos,
despiden tus ojos,
caminan y de reojo te ven dispararme con dardos de amores,
colmenas,
centenas,
unidad de mil.