salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Cuántas veces, ¡y cuántas!, a mis puertas
el recuerdo me llama tristemente...,
y cuántas se detiene hoy en la mente,
en tardes de amarillo gris,inciertas,
en tardes otoñadas, tan desiertas,
floridas tardes de un ayer luciente
en que un risueño río era bullente
entre los cañizales de las huertas.
Los pájaros no cantan en el huerto
ni corre el delicado aire del río,
tampoco la alegría al pecho mío.
De espinos y zarzales va cubierto
el pecho interior cual un mar bravío.
Mi alma no tiene ya furia de brío...
-salvador-
el recuerdo me llama tristemente...,
y cuántas se detiene hoy en la mente,
en tardes de amarillo gris,inciertas,
en tardes otoñadas, tan desiertas,
floridas tardes de un ayer luciente
en que un risueño río era bullente
entre los cañizales de las huertas.
Los pájaros no cantan en el huerto
ni corre el delicado aire del río,
tampoco la alegría al pecho mío.
De espinos y zarzales va cubierto
el pecho interior cual un mar bravío.
Mi alma no tiene ya furia de brío...
-salvador-