El mundo se cae a pedazos
los egoístas levantan sus banderas
en pos del dinero y el lujo,
la pobreza espanta hasta al más cruel
y en todo ese enjambre
de podredumbre y miseria
el amor se debate ante la muerte.
El reloj marca sus horas sin cesar
y un acontecimiento pronto nos dejará atónitos
¿podrá más la generosidad o
el más espantoso individualismo?.
Ya no hay tiempo para pensar,
es hora de tomar las riendas
y demostrar quienes somos
cada uno de nosotros
viviendo el día a día,
ayudando y dando el último aliento
de lo que nos queda.