salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Cuando se muere la tarde, el camino
-caminante,que no hay senda- atardece;
cuando la sombra crece, también crece
el fino y subidón dedo del pino.
Y si el aire soplón dobla el molino
-muele tú,molinera amante- mece
el vuelo del vencejo, y se estremece
el árbol con el dulce son del trino.
Entre sombras sientes, sin el ruido,
interrumpido por el viento loco,
que suena entre las cañas su gemido.
Desolada, la estancia, yo me toco
el costado cordial, convalecido,
a ver si suena el tic tac. Y tampoco.
-salvador-
-caminante,que no hay senda- atardece;
cuando la sombra crece, también crece
el fino y subidón dedo del pino.
Y si el aire soplón dobla el molino
-muele tú,molinera amante- mece
el vuelo del vencejo, y se estremece
el árbol con el dulce son del trino.
Entre sombras sientes, sin el ruido,
interrumpido por el viento loco,
que suena entre las cañas su gemido.
Desolada, la estancia, yo me toco
el costado cordial, convalecido,
a ver si suena el tic tac. Y tampoco.
-salvador-