Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
En un horizonte misterioso,
lugar de oscuridad y
silencio entre los árboles,
sitio reservado por los dioses,
está la última morada.
(Largas noches de
sueño sin sueños,
pronto las lágrimas se
agotarán así que
ha olvidar el dolor,
llora en vano,
como sobreviviente
de las sombras
agita el polvo y
las cenizas
en el viento).
Ahí aunque la boca siga viva
permanecerá en silencio,
pues no hay que olvidarlo,
su voz no será escuchada.
Todo a su
alrededor canta
la canción del dolor,
una vez se halla recorrido
el camino en la
tierra de los espíritus,
cuando el aliento
del cielo azul brisa
se oyen notas oscuras.
Allá no se
descansa en paz
entre el frio y la lluvia,
con una extraña luminosidad,
en un valle
desolado afligido
por la tormenta,
a través de
pantanos y esteros,
con el agua al cuello,
un elfo sin ser oído,
lanza horribles
gritos de aflicción.
lugar de oscuridad y
silencio entre los árboles,
sitio reservado por los dioses,
está la última morada.
(Largas noches de
sueño sin sueños,
pronto las lágrimas se
agotarán así que
ha olvidar el dolor,
llora en vano,
como sobreviviente
de las sombras
agita el polvo y
las cenizas
en el viento).
Ahí aunque la boca siga viva
permanecerá en silencio,
pues no hay que olvidarlo,
su voz no será escuchada.
Todo a su
alrededor canta
la canción del dolor,
una vez se halla recorrido
el camino en la
tierra de los espíritus,
cuando el aliento
del cielo azul brisa
se oyen notas oscuras.
Allá no se
descansa en paz
entre el frio y la lluvia,
con una extraña luminosidad,
en un valle
desolado afligido
por la tormenta,
a través de
pantanos y esteros,
con el agua al cuello,
un elfo sin ser oído,
lanza horribles
gritos de aflicción.
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