El Sur es un trazado de la vida,
es una forma de entender el agua
y la diagonal de una mirada.
Su retina de enero me graba en el recuerdo,
cayéndose muy lento por los ojos
como la luz exacta que aquí nace.
El homenaje a los ocasos últimos
y a los primeros desembarcos verdes
de la naturaleza. Ya es febrero.
El Sur es un mayúsculo paisaje
sea cual sea la dicción del árbol,
sea marzo o abril
o se incline hasta mayo
la belleza sinónima
que en cada mes convoca.
El paraíso azul de su torso desnudo
recoge como un padre al hijo pródigo
los mares y los campos, multiplica
el sol en las ventanas siempre abiertas
de mi pueblo mestizo y de los párpados
de un asombro seguro.
Aquí caben las brisas de verano,
los barloventos crecientes de la luna
y las curvas morenas que se ensanchan
y forman un hogar, quizá el milagro
en el que resucito una vez muerto.
es una forma de entender el agua
y la diagonal de una mirada.
Su retina de enero me graba en el recuerdo,
cayéndose muy lento por los ojos
como la luz exacta que aquí nace.
El homenaje a los ocasos últimos
y a los primeros desembarcos verdes
de la naturaleza. Ya es febrero.
El Sur es un mayúsculo paisaje
sea cual sea la dicción del árbol,
sea marzo o abril
o se incline hasta mayo
la belleza sinónima
que en cada mes convoca.
El paraíso azul de su torso desnudo
recoge como un padre al hijo pródigo
los mares y los campos, multiplica
el sol en las ventanas siempre abiertas
de mi pueblo mestizo y de los párpados
de un asombro seguro.
Aquí caben las brisas de verano,
los barloventos crecientes de la luna
y las curvas morenas que se ensanchan
y forman un hogar, quizá el milagro
en el que resucito una vez muerto.