Orden de palomas

Entre acordes esparcidos por
el aire, vuelan, giran locamente
algunas palomas suburbanas
Me parece tan justo que estén
navegando en el cielo de esta
mañana que no imagino
dónde viven por la noche.
De la iglesia abierta emanan
ráfagas de música
el aceite melodioso del órgano.
los árboles enjuagan en la música
sus crispadas cabelleras.
yo camino plaza abajo.
Quién sabe si alguien se pregunta
qué hago pasando por aquí,
quién soy, de qué huyo,
en qué colchón de quién sabe
qué historia voy a revolcarme.
No, hay demasiadas alas en
el mediodía. Yo y cada cual
somos parte de la casualidad
O de un aglomerado manojo
de indescifrables voluntades.
¿Quién indaga un profetizado
orden de las palomas,
el justo cántico que se derrama
los dedos del organista
el culpable arrodillado
el pisoteado cigarrillo del asesino
nocturno?
No nadie se pregunta por mí.
A quién le importa saber adónde voy.
Y, después de todo,
¿adónde voy?
Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí
Ni siquiera aquí. Ni.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
 
muchas veces la imaginacion
nos lleva por ese camino
el cual en tus letras has descrito
con toda su realidad.
 
El devenir de la vida es tal cual un sin cesar de circunstancias que a veces nos hacen preguntarnos, quién, porqué y dónde estamos, dónde está nuestro cuerpo, pues tal vez nuestra alma es demasiado para aquellos a los que es inaccesible volar entre versos y aún más si deben alcanzarnos para poder entendernos.
Bello poema, incitador de mentes valientes.
Me encanta tu saber y expresión que enriquecen tu la poesía.
Un saludo, espero seguir leyendo poemas como éste, aquí una amiga. :)
 
Excelente composición en esta acuarela suburbana. La poesía fluye como las notas de ese órgano de iglesia, de ese espontáneo vuelo de palomas ante los sentidos del poeta.
¿O son las palomas, las notas, la caminata sin rumbo y la misma poesía, quienes están observando al poeta?

Un placer haber hallado estos versos.
 
Última edición:
Lo cotidiano de esa plaza se torna difuminado en tu mirada, como en cámara lenta ,estas tu, estan las palomas, la música,los demás,tu los percibes... ¿quien te percibe? ni tu mismo? es el aletear de las palomas ... es el aletear del alma que dice, aqui estoy, un bello poema, un placer leerte , un abrazo y estrellas!
 
Es un poema bonito amigo Jorge, mucho y creo que melancólico, también mucho y profundo, quizás demasiado, quizás dice demasiado. Saludos amigo, un abrazo**********************
 
Sublime poesia que dice mucho de la filosofia, de quienes somos... de quienes quizas, no somos... Gracias porque me senti tan adentro de mi que pude detenerme a ver mi mar y mi cielo. Saludos desde Nicaragua.
 
Entre acordes esparcidos por
el aire, vuelan, giran locamente
algunas palomas suburbanas
Me parece tan justo que estén
navegando en el cielo de esta
mañana que no imagino
dónde viven por la noche.
De la iglesia abierta emanan
ráfagas de música
el aceite melodioso del órgano.
los árboles enjuagan en la música
sus crispadas cabelleras.
yo camino plaza abajo.
Quién sabe si alguien se pregunta
qué hago pasando por aquí,
quién soy, de qué huyo,
en qué colchón de quién sabe
qué historia voy a revolcarme.
No, hay demasiadas alas en
el mediodía. Yo y cada cual
somos parte de la casualidad
O de un aglomerado manojo
de indescifrables voluntades.
¿Quién indaga un profetizado
orden de las palomas,
el justo cántico que se derrama
los dedos del organista
el culpable arrodillado
el pisoteado cigarrillo del asesino
nocturno?
No nadie se pregunta por mí.
A quién le importa saber adónde voy.
Y, después de todo,
¿adónde voy?
Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí
Ni siquiera aquí. Ni.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT

muy bella la melancolía existencial que emana de su poema,

me gustó mucho,

saludos y estrellas,
 
Entre acordes esparcidos por
el aire, vuelan, giran locamente
algunas palomas suburbanas
Me parece tan justo que estén
navegando en el cielo de esta
mañana que no imagino
dónde viven por la noche.
De la iglesia abierta emanan
ráfagas de música
el aceite melodioso del órgano.
los árboles enjuagan en la música
sus crispadas cabelleras.
yo camino plaza abajo.
Quién sabe si alguien se pregunta
qué hago pasando por aquí,
quién soy, de qué huyo,
en qué colchón de quién sabe
qué historia voy a revolcarme.
No, hay demasiadas alas en
el mediodía. Yo y cada cual
somos parte de la casualidad
O de un aglomerado manojo
de indescifrables voluntades.
¿Quién indaga un profetizado
orden de las palomas,
el justo cántico que se derrama
los dedos del organista
el culpable arrodillado
el pisoteado cigarrillo del asesino
nocturno?
No nadie se pregunta por mí.
A quién le importa saber adónde voy.
Y, después de todo,
¿adónde voy?
Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí
Ni siquiera aquí. Ni.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT


Jorge.
Rememora mi pensamiento al leer su poesía
el vuelo de las palomas fuera de la Iglesía,
su revolotear por el cielo
y la música que se escucha
de aquel organillero...
Tal vez nadie perciba que existimos
igual que las palomas que vienen y van
y no las distinguimos
tal vez nuestras huellas se borren
y las campanas sigan repicando
cuando ya no estemos
es la ley de la vida
creo que en este presente
es más raro saber que existimos para alguien
y más certero
saber que no somos Ni.
Estrellas y un abrazo.
Ana
 
Entre acordes esparcidos por
el aire, vuelan, giran locamente
algunas palomas suburbanas
Me parece tan justo que estén
navegando en el cielo de esta
mañana que no imagino
dónde viven por la noche.
De la iglesia abierta emanan
ráfagas de música
el aceite melodioso del órgano.
los árboles enjuagan en la música
sus crispadas cabelleras.
yo camino plaza abajo.
Quién sabe si alguien se pregunta
qué hago pasando por aquí,
quién soy, de qué huyo,
en qué colchón de quién sabe
qué historia voy a revolcarme.
No, hay demasiadas alas en
el mediodía. Yo y cada cual
somos parte de la casualidad
O de un aglomerado manojo
de indescifrables voluntades.
¿Quién indaga un profetizado
orden de las palomas,
el justo cántico que se derrama
los dedos del organista
el culpable arrodillado
el pisoteado cigarrillo del asesino
nocturno?
No nadie se pregunta por mí.
A quién le importa saber adónde voy.
Y, después de todo,
¿adónde voy?
Tal vez ni siquiera estoy pasando por aquí
Ni siquiera aquí. Ni.


JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Tu alma voló como esas palomas y nos dejo este hermoso y melancólico poema Un abrazo Carmen
 

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