Esteban Castaño
Poeta recién llegado
Galerías del Sueño
Persigo la sombra de un absurdo
enamorada de tu ausencia,
clavada en cada verso,
cada día, cada silencio...
Duerme
***** Sonríe
No hables
***** Solo observa
(Mi caída)
Transito entre aquel humo
y señalo tu recuerdo en el vacío,
¿Cómo nadar entre piedras de olvido?
No hay tiempo para correr,
el amanecer ya duerme en tus dedos
y posa su tristeza en tus labios
¿Te basta la eternidad para volar?
Lejanos
***** perdidos
¿Sueños?
***** Segundos
Del ayer
En las olas te abrazo
y de nuevo me rindo a tus besos
... De polvo y vinos sepia.
¿Bailarías conmigo en la lluvia de este adiós?
Recorro cada rincón de tus esencias
y apuesto por un ápice de luz en tus ojos,
perdiendo el albor de mil suspiros
entregados, desvestidos, sonmolientos
... Sometidos al otoño de lo efímero.
¿Estás lista para recoger el amanecer
y de la eternidad hacer una danza de arena?
Callo a los susurros de aquel mudo
consejero en tu partida,
latente entre mis pasos
abadías de lo incierto.
El viento es mi lienzo para sentirte,
primavera quien me canta para oírte
¿Por qué danzar en el onírico despiste?
Mis manos son de barro...
En tu galería ya no existen.
Persigo la sombra de un absurdo
enamorada de tu ausencia,
clavada en cada verso,
cada día, cada silencio...
Duerme
***** Sonríe
No hables
***** Solo observa
(Mi caída)
Transito entre aquel humo
y señalo tu recuerdo en el vacío,
¿Cómo nadar entre piedras de olvido?
No hay tiempo para correr,
el amanecer ya duerme en tus dedos
y posa su tristeza en tus labios
¿Te basta la eternidad para volar?
Lejanos
***** perdidos
¿Sueños?
***** Segundos
Del ayer
En las olas te abrazo
y de nuevo me rindo a tus besos
... De polvo y vinos sepia.
¿Bailarías conmigo en la lluvia de este adiós?
Recorro cada rincón de tus esencias
y apuesto por un ápice de luz en tus ojos,
perdiendo el albor de mil suspiros
entregados, desvestidos, sonmolientos
... Sometidos al otoño de lo efímero.
¿Estás lista para recoger el amanecer
y de la eternidad hacer una danza de arena?
Callo a los susurros de aquel mudo
consejero en tu partida,
latente entre mis pasos
abadías de lo incierto.
El viento es mi lienzo para sentirte,
primavera quien me canta para oírte
¿Por qué danzar en el onírico despiste?
Mis manos son de barro...
En tu galería ya no existen.
::