Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
Un loco soñador y su amada.
Hace tiempo en un sitio lejano entre las montañas y la mar, existió un loco que soñaba con su amor; la vestía de sedas finas, la calzaba en zapatilla hermosa, sobre su cabello suave y negro colocaba bellas coronas, los perfumes más delicados traía de los confines de la tierra, las piedras preciosas eran elegidas de miles de piezas exclusivas, que labraban en talleres especializados; así en sus sueños el daba todo a su amor y se le multiplicaban las manos para ofrecerle caricias tiernas cada atardecer en la arena; él vivía los besos de su amada con el alma alborozada y con suave voz le recitaba al oído, maravilla de versos que por ella habían nacido.
Después despertaba y seguía su camino, en una planicie inmensa que no lo llevaba a ningún destino; el loco soñador era feliz, más que todos en el mundo; jamás con su amor discutió, jamás se le vio contrariado, besos mil le entregó sin condiciones ni candados; la infidelidad no existió para él, solo él veía su amada, solo el modificaba desde la punta de su cabello, hasta la forma de su espalda.
Cuanta ventaja tuvo aquel loco soñador que vivió entre el mar y la montaña, soñando tener un palacio para ofrecer a su amada. Fueron felices juntos mil de veces en su mente deformada, hasta que decidió llevarla a las Islas Griegas en su barco El Niño Negro… se sumergió en las olas, abrazando a su amada, se la llevó a conocer las profundidades, dicen que el pobre loco iba radiante, con caravanas atentas conducía a su dama; ya no regresó jamás. De él y su imaginaria amada solo quedo una historia de pueblo, que cuenta del loco sus sueños, y como prueba se ve flotando sobre el mar el rizo de su amada vuelto rayo de sol para cada madrugada.
Mary C. López
11.1.2011/Méx
Historias desveladas.
11.1.2011/Méx
Historias desveladas.
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