miguegarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hola amigos mundopoetosos:
Sigo experimentando con la sextina, agradezco de antemano visitas y comentarios.
Apapachos. Miguel
Cisne y ángel.
Sextina con rimas de fénix
Quieres bailar en mis estancias, ángel,
con un ritmo a la vez tranquilo y dulce
y desplegar tus brazos como un cisne
cuando asciende en el margen de una isla,
o como en el papel se agita el lápiz,
al imitar la rotación del trébol.
Congraciar tu fortuna con un trébol,
eso pretendes, niña, ser un ángel,
ala y plumas que tiemblan como un lápiz,
que escribe emocionado un verso dulce
cuando imagina solitaria isla
donde acicala su plumaje el cisne.
Bailar bajo la luna, como el cisne,
entre los labios reteniendo el trébol,
desplazarte sin prisa hacia tu isla
con tu vuelo de ánsar y de ángel
que el aire cruza de mi sueño dulce
y dibuje tu historia etéreo lapiz.
Yo dejaré constancia, con mi lápiz,
de tu presencia en cada verso, cisne,
de tu danza virtuosa, cuyo dulce
pasar por mi existencia como un trébol,
es tentación de lunas y de ángel,
huella de amor que quedará en mi isla.
Es tu estancia el tesoro de mi isla
cuyo mapa he trazado con el lápiz,
niña que bailas, placidez de ángel,
cadenciosa presencia que del cisne
evocas con tu ritmo, tierno trébol
que pones en mis manos, muda y dulce.
Terminará tu danza y tras la dulce
canción, en los rincones de la isla
recogeré, para mi musa, un trébol,
sus hojas guardaré, luego mi lápiz,
reconstruirá tu vuelo, claro cisne,
bailando por mis versos como un ángel.
Eres el ángel que a mi estancia, dulce,
me traes de tu isla, danza y cisne,
la musa de mi lápiz con tu trébol.
Sigo experimentando con la sextina, agradezco de antemano visitas y comentarios.
Apapachos. Miguel
Cisne y ángel.
Sextina con rimas de fénix
Quieres bailar en mis estancias, ángel,
con un ritmo a la vez tranquilo y dulce
y desplegar tus brazos como un cisne
cuando asciende en el margen de una isla,
o como en el papel se agita el lápiz,
al imitar la rotación del trébol.
Congraciar tu fortuna con un trébol,
eso pretendes, niña, ser un ángel,
ala y plumas que tiemblan como un lápiz,
que escribe emocionado un verso dulce
cuando imagina solitaria isla
donde acicala su plumaje el cisne.
Bailar bajo la luna, como el cisne,
entre los labios reteniendo el trébol,
desplazarte sin prisa hacia tu isla
con tu vuelo de ánsar y de ángel
que el aire cruza de mi sueño dulce
y dibuje tu historia etéreo lapiz.
Yo dejaré constancia, con mi lápiz,
de tu presencia en cada verso, cisne,
de tu danza virtuosa, cuyo dulce
pasar por mi existencia como un trébol,
es tentación de lunas y de ángel,
huella de amor que quedará en mi isla.
Es tu estancia el tesoro de mi isla
cuyo mapa he trazado con el lápiz,
niña que bailas, placidez de ángel,
cadenciosa presencia que del cisne
evocas con tu ritmo, tierno trébol
que pones en mis manos, muda y dulce.
Terminará tu danza y tras la dulce
canción, en los rincones de la isla
recogeré, para mi musa, un trébol,
sus hojas guardaré, luego mi lápiz,
reconstruirá tu vuelo, claro cisne,
bailando por mis versos como un ángel.
Eres el ángel que a mi estancia, dulce,
me traes de tu isla, danza y cisne,
la musa de mi lápiz con tu trébol.
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