ropittella
Poeta veterana en el Portal
Que ni se te ocurra
privarme del encantamiento de tu boca
que me recorre, borrándome todas las arrugas.
Que ni se te ocurra
dejar de mirarme con el fuego de tus ojos
que derrite la grasa de todas mi gorduras,
y me convierte, apasionadamente, en escultural figura.
Que ni se te ocurra
dejar de volcar el caudal de tu ternura
en mis días álgidos, en mis horas oscuras,
para domesticarme sabiamente con dulzura.
Que ni se te ocurra amor
dejar de amarme
de darme alas, de consolarme.
De decirme en tus silencios
que soy tuya.
Que ni se te ocurra dejar de amparar esta locura
de amor, que nos iguala y que nos cura,
que nos dio los hijos, y tantos milagros cada día.
Por favor, amor
¡Que ni se te ocurra!
privarme del encantamiento de tu boca
que me recorre, borrándome todas las arrugas.
Que ni se te ocurra
dejar de mirarme con el fuego de tus ojos
que derrite la grasa de todas mi gorduras,
y me convierte, apasionadamente, en escultural figura.
Que ni se te ocurra
dejar de volcar el caudal de tu ternura
en mis días álgidos, en mis horas oscuras,
para domesticarme sabiamente con dulzura.
Que ni se te ocurra amor
dejar de amarme
de darme alas, de consolarme.
De decirme en tus silencios
que soy tuya.
Que ni se te ocurra dejar de amparar esta locura
de amor, que nos iguala y que nos cura,
que nos dio los hijos, y tantos milagros cada día.
Por favor, amor
¡Que ni se te ocurra!