Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
PALABRA
Palabra que dura menos.
Ser de nuevo el mismo necesitado
por la gracia de un cuento,
el necesitado de la niebla ,
de su alfombra diacrítica;
de esa espesa lama que precede los aislamientos
en la densa pared de los desvíos
que van a dar al otro barrio
donde increpa la soberbia su pulover de espanto
y avienta dulzonamente la precocidad de la carne
su ambarígeno escozor pegando agujetas en la calle.
Palabra que sabe a menos.
Todo color lleva desfasadas las puntas.
Un objeto aísla temores,
concede el favor por perseguir la heredad de los ideales,
lo que ha de conjurarse a votación de todos en la cama.
Palabra que calibra fango, escozores, labias;
cerrados los candados de la dicha hay que desvertir el tiempo,
dejar secar el abandono en vacuos tendederos de harina,
en patios que recuerdan que hasta hace poco la muerte merodeaba
la vacía escuela de los difuntos vivos
y no sólo su predecible llanto de almibar salvaje.
Palabra que fermenta llanto.
!Ya para qué esta pocilga donde habitar con tedios embusteros¡
!Ya para qué esta aguja
que habrá de zurcir en la piel
los episodios finales del cuento¡
Palabra que dura menos.
Ser de nuevo el mismo necesitado
por la gracia de un cuento,
el necesitado de la niebla ,
de su alfombra diacrítica;
de esa espesa lama que precede los aislamientos
en la densa pared de los desvíos
que van a dar al otro barrio
donde increpa la soberbia su pulover de espanto
y avienta dulzonamente la precocidad de la carne
su ambarígeno escozor pegando agujetas en la calle.
Palabra que sabe a menos.
Todo color lleva desfasadas las puntas.
Un objeto aísla temores,
concede el favor por perseguir la heredad de los ideales,
lo que ha de conjurarse a votación de todos en la cama.
Palabra que calibra fango, escozores, labias;
cerrados los candados de la dicha hay que desvertir el tiempo,
dejar secar el abandono en vacuos tendederos de harina,
en patios que recuerdan que hasta hace poco la muerte merodeaba
la vacía escuela de los difuntos vivos
y no sólo su predecible llanto de almibar salvaje.
Palabra que fermenta llanto.
!Ya para qué esta pocilga donde habitar con tedios embusteros¡
!Ya para qué esta aguja
que habrá de zurcir en la piel
los episodios finales del cuento¡
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