elsantero120
Poeta fiel al portal
Amores de años:
Uniones de años luchan ya no con los obstáculos de su juventudes, si no con el peso de la rutina y lo cotidiano del dia a dia, donde los hijos son el pretexto de permanecer juntos para siempre. Hasta que la muerte nos separe, sin darse cuenta que los años ya lo separaron.
Mostrándole a la sociedad una felicidad que no existe, pues es importante de no divulgar las goteras de la casa, amores de años donde los pequeños detalles ya no se ven en ningunos de los dos. Donde la comida es de un sabor amargo y el llanto del hijo insoportable.
Mientras que las llegadas a casa son de pensarlo y de que preferiblemente me quedare trabajando toda la noches, sabanas nocturnas son apagadas con las estrellas fugases del amanecer de un alba que es un hastío insoportable .
Donde la entrega del amor y el cuerpo se vuelve un laberinto sin encontrarse, las fronteras de la cama pasan hacer un campo de batalle por las indiferencias de las palabras. Y se terminan en el mismo techo junto pero revuelto cada uno en su espacio que le corresponde cumplir.
Uniones de años luchan ya no con los obstáculos de su juventudes, si no con el peso de la rutina y lo cotidiano del dia a dia, donde los hijos son el pretexto de permanecer juntos para siempre. Hasta que la muerte nos separe, sin darse cuenta que los años ya lo separaron.
Mostrándole a la sociedad una felicidad que no existe, pues es importante de no divulgar las goteras de la casa, amores de años donde los pequeños detalles ya no se ven en ningunos de los dos. Donde la comida es de un sabor amargo y el llanto del hijo insoportable.
Mientras que las llegadas a casa son de pensarlo y de que preferiblemente me quedare trabajando toda la noches, sabanas nocturnas son apagadas con las estrellas fugases del amanecer de un alba que es un hastío insoportable .
Donde la entrega del amor y el cuerpo se vuelve un laberinto sin encontrarse, las fronteras de la cama pasan hacer un campo de batalle por las indiferencias de las palabras. Y se terminan en el mismo techo junto pero revuelto cada uno en su espacio que le corresponde cumplir.