Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
[FONT=Modern No. 20]UN ANUNCIO EN LA VENTANA DE LA TARDE
[FONT=Modern No. 20]El día ha gastado sus forrajes
[FONT=Modern No. 20]sus comarcas,
[FONT=Modern No. 20]de su inmenso granero sólo quedan algunos gránulos de luz
[FONT=Modern No. 20]la cocción de un ámbar gris que entibió la madrugada
[FONT=Modern No. 20]en su cocina voluminosa (andrógina)
[FONT=Modern No. 20]y unos cuantos gramos de viento azucarado
[FONT=Modern No. 20]incesantemente golpeando los portones
[FONT=Modern No. 20]por donde intenta escapar la dicha junto a la fantasía
[FONT=Modern No. 20]y esparcir la líquida fragancia de otro amanecer
[FONT=Modern No. 20]con forma de durazno.
[FONT=Modern No. 20]Pero ha durado en la luz, pernoctado en el instante
[FONT=Modern No. 20]su pendiente de orbe
[FONT=Modern No. 20]su quiño que ensopa la cálida tela
[FONT=Modern No. 20]en que la mañana se despereza
[FONT=Modern No. 20]como lo hace una mujer dócil
[FONT=Modern No. 20]abierta a cualquier despliegue de plenitud, de gracia.
[FONT=Modern No. 20]Ha perdurado en su trapiche
[FONT=Modern No. 20]y molido su grano la mañana
[FONT=Modern No. 20]para ahora beber de su jugo dadivoso
[FONT=Modern No. 20]la nueva ambrosía de la tarde
[FONT=Modern No. 20]e ir degustando uno a uno
[FONT=Modern No. 20]los frutos sabrosos de su fértil cosecha.
[FONT=Modern No. 20]La tarde cuela su leche y le añade dulce
[FONT=Modern No. 20]así persiste el milagro de la prole
[FONT=Modern No. 20]por otra fecha que se añade y que no mengua;
[FONT=Modern No. 20]por último la noche guarda en su covacha
[FONT=Modern No. 20]los restos de lumbre, de café, de pan húmedo,
[FONT=Modern No. 20]por si acaso regresa el peregrino andariego de los vientos.
[FONT=Modern No. 20]El día ha gastado sus forrajes
[FONT=Modern No. 20]sus comarcas,
[FONT=Modern No. 20]de su inmenso granero sólo quedan algunos gránulos de luz
[FONT=Modern No. 20]la cocción de un ámbar gris que entibió la madrugada
[FONT=Modern No. 20]en su cocina voluminosa (andrógina)
[FONT=Modern No. 20]y unos cuantos gramos de viento azucarado
[FONT=Modern No. 20]incesantemente golpeando los portones
[FONT=Modern No. 20]por donde intenta escapar la dicha junto a la fantasía
[FONT=Modern No. 20]y esparcir la líquida fragancia de otro amanecer
[FONT=Modern No. 20]con forma de durazno.
[FONT=Modern No. 20]Pero ha durado en la luz, pernoctado en el instante
[FONT=Modern No. 20]su pendiente de orbe
[FONT=Modern No. 20]su quiño que ensopa la cálida tela
[FONT=Modern No. 20]en que la mañana se despereza
[FONT=Modern No. 20]como lo hace una mujer dócil
[FONT=Modern No. 20]abierta a cualquier despliegue de plenitud, de gracia.
[FONT=Modern No. 20]Ha perdurado en su trapiche
[FONT=Modern No. 20]y molido su grano la mañana
[FONT=Modern No. 20]para ahora beber de su jugo dadivoso
[FONT=Modern No. 20]la nueva ambrosía de la tarde
[FONT=Modern No. 20]e ir degustando uno a uno
[FONT=Modern No. 20]los frutos sabrosos de su fértil cosecha.
[FONT=Modern No. 20]La tarde cuela su leche y le añade dulce
[FONT=Modern No. 20]así persiste el milagro de la prole
[FONT=Modern No. 20]por otra fecha que se añade y que no mengua;
[FONT=Modern No. 20]por último la noche guarda en su covacha
[FONT=Modern No. 20]los restos de lumbre, de café, de pan húmedo,
[FONT=Modern No. 20]por si acaso regresa el peregrino andariego de los vientos.
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