LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
CREPITACIÓN DE PENETRACIONES CURADAS
Desde una melancolía alegre y penetrante, ser como un río preciso.
Tomo un poquito de sol, resplandor de ojos que se quedan dormidos en el horizonte de los sentidos. Ando en el paseo de los acuerdos y aún discordante veo un allí donde cada personaje es abstracción de pensamientos, son escenarios que sobre pasadas imaginaciones se crean en pantallas de ónices y brisas ligeras. Amo.
Ofrezco, mi cuerpo a ellos, un porvenir abierto para que en momentos exactos las imágenes constantes sean espacios donde saber y aprender; entonces la silla se reclina y forma materia amalgamada, somos friso en el peine de un viento que quebradizo se entrega desde las manos. Cortes de piel, dicha y energía de canales de un Brenta que en abismos buscan brillos anillados de lucífugos mosaicos. Energía.
Desorientado extiendo en la mesa la foto de tu cara; en una locura ebria me llego a los ojos fijos; el cuerpo ligero de la pluma libre se abre y caigo en el fondo de un océano donde las sirenas encantadas están lamiendo arenas; y las dejo, pues yo latente quiero conciliar ese sueño tan radiante que se me representa como hojas de brillos y luciérnagas. Únicos.
Mundo etéreo, locura de vacíos de alma inmensa, mientras la imagen conmoviéndome se desborda en mis ríos de bancos sin patas, son perfume de algo que enteramente me gustaría escribir y no alcanzo, pues el amor y las emociones me cuentan otras historias. Ver las notas musicales en los envases y solo así puedo sostener tu cuerpo, ambos en deslizamiento. Hermoso pensar que un salón de baile deja la esencia para que los ritmos, vocalmente inventados, acompañen el compás de las almas. Tonos de seguridad, estrellas y besarse al amanecer en un porche -galería viscosa- cuando el día rompe a la noche; naturaleza para ser poder del crepúsculo de las unidades, y así en este mundo inmaterial dejar el vuelo de migraciones de garzas que -en dos- se estrellan en las titilantes luces de los celestiales y deseados regresos crepitados.
Pero en silencio y en ese manantial, el ritual es un hacer de correspondencias. Principios de un tiempo para esta peregrinación de entre los balcones, mientras la puesta del sol nos invaden en ese espacio, el único, donde se encuentran el placer y las miradas burbujeantes.
(luzyabsenta)
Disciplina de un cava demente que en su conjunto es noche, fuego y locura
Desde una melancolía alegre y penetrante, ser como un río preciso.
Tomo un poquito de sol, resplandor de ojos que se quedan dormidos en el horizonte de los sentidos. Ando en el paseo de los acuerdos y aún discordante veo un allí donde cada personaje es abstracción de pensamientos, son escenarios que sobre pasadas imaginaciones se crean en pantallas de ónices y brisas ligeras. Amo.
Ofrezco, mi cuerpo a ellos, un porvenir abierto para que en momentos exactos las imágenes constantes sean espacios donde saber y aprender; entonces la silla se reclina y forma materia amalgamada, somos friso en el peine de un viento que quebradizo se entrega desde las manos. Cortes de piel, dicha y energía de canales de un Brenta que en abismos buscan brillos anillados de lucífugos mosaicos. Energía.
Desorientado extiendo en la mesa la foto de tu cara; en una locura ebria me llego a los ojos fijos; el cuerpo ligero de la pluma libre se abre y caigo en el fondo de un océano donde las sirenas encantadas están lamiendo arenas; y las dejo, pues yo latente quiero conciliar ese sueño tan radiante que se me representa como hojas de brillos y luciérnagas. Únicos.
Mundo etéreo, locura de vacíos de alma inmensa, mientras la imagen conmoviéndome se desborda en mis ríos de bancos sin patas, son perfume de algo que enteramente me gustaría escribir y no alcanzo, pues el amor y las emociones me cuentan otras historias. Ver las notas musicales en los envases y solo así puedo sostener tu cuerpo, ambos en deslizamiento. Hermoso pensar que un salón de baile deja la esencia para que los ritmos, vocalmente inventados, acompañen el compás de las almas. Tonos de seguridad, estrellas y besarse al amanecer en un porche -galería viscosa- cuando el día rompe a la noche; naturaleza para ser poder del crepúsculo de las unidades, y así en este mundo inmaterial dejar el vuelo de migraciones de garzas que -en dos- se estrellan en las titilantes luces de los celestiales y deseados regresos crepitados.
Pero en silencio y en ese manantial, el ritual es un hacer de correspondencias. Principios de un tiempo para esta peregrinación de entre los balcones, mientras la puesta del sol nos invaden en ese espacio, el único, donde se encuentran el placer y las miradas burbujeantes.
(luzyabsenta)
Disciplina de un cava demente que en su conjunto es noche, fuego y locura
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