Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
préstame tus ojos alma mía
para mirarme al espejo
y saber cómo me miras
para entenderme y despojarme de una vez
de las dolencias de este corazón obseso
y entenderle a tu mirada la razón
si es que existe
para mirarme el destino sin cábala
ni bola de mirar la muerte que no sea
en la suerte de mirarme
con tus ojos de acertijos
préstame tus ojos verde mar en calma
para mirar con ellos cuánto me faltó
para llegar a las orillas de tus playas
para ver cómo sin ellos me ahogaba
y saber sin necedad cómo me miraste
en la distancia mientras me hacía agua
préstamelos alma de mis días
para llorarlos
con buen frío hasta que se escarchen
hasta que de ellos salgan filos que terminen
con mis cristalinos
pues después de verme
en el espejo como tú me has visto
nada quiero
ni un brillo
ni mirar de nuevo.
Due 19.2.10 en una tarde en la que sería mas fácil colgarse de otro horizonte.
para mirarme al espejo
y saber cómo me miras
para entenderme y despojarme de una vez
de las dolencias de este corazón obseso
y entenderle a tu mirada la razón
si es que existe
para mirarme el destino sin cábala
ni bola de mirar la muerte que no sea
en la suerte de mirarme
con tus ojos de acertijos
préstame tus ojos verde mar en calma
para mirar con ellos cuánto me faltó
para llegar a las orillas de tus playas
para ver cómo sin ellos me ahogaba
y saber sin necedad cómo me miraste
en la distancia mientras me hacía agua
préstamelos alma de mis días
para llorarlos
con buen frío hasta que se escarchen
hasta que de ellos salgan filos que terminen
con mis cristalinos
pues después de verme
en el espejo como tú me has visto
nada quiero
ni un brillo
ni mirar de nuevo.
Due 19.2.10 en una tarde en la que sería mas fácil colgarse de otro horizonte.
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