Sarah Valentina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vivo el hoy,
inyectando cada segundo
con antídotos de olvido.
Muero en el siguiente paso
intentando comprender
cuánto tiempo se tarda en vender un sufrimiento.
Me acerco a tus rincones celestiales,
ahora ya divorciados de alegría.
Y tú
tú me acompañas a respirar en el vacío.
Y reniego de mirar las mismas cosas,
el mismo terciopelo de tus manos
que segregan voces de un abisal silencio.
A veces me contraigo en el dolor,
otras más sonrío en contradicción a lo que siento.
Se transmutan mis suspiros a lo incierto
en honor a ese pasado no vivido.
Y tú
Tú permutas la máscara que separan nuestros lienzos.
Y dentro de un cuerpo que no me pertenece
juega un alma,
levita un verso almidonado con migajas de te quiero;
se invaden sueños y se eternizan tiempos,
minutos disecados donde susurran
y convergen unos ojos con el cielo.
Estallidos de palabras revisten de infinito
un instante con olor a besos.
Y tú
tú comienzas a ser mío.
Última edición:

::